Los tres niveles del horóscopo

29.3.10

Los Siete Rayos en el individuo y la astrología

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Por Martín Dieser

  

De acuerdo a la enseñanza esotérica, los siete rayos son la base de toda la manifestación. Solemos pensar esto en un sentido objetivo, pero lo realmente interesante es hacerlo desde una óptica interna. Veamos de qué manera podemos arrojar algo de luz al respecto.

Ante todo es importante tener en reflexión que los rayos son Vidas, y, en consecuencia, cuando los estudiamos no estamos frente a un conocimiento muerto sino frente a Propósitos en acción. Cada rayo tiene un sentido, un impulso que se desenvuelve e imprime su nota en cada aspecto de su manifestación; un rayo se expresa en cada nivel de conciencia o plano para cumplir un determinado fin: su fin de rayo, el cual se entrelazará inevitablemente con la finalidad de rayo de sus Vidas hermanas, bajo el impulso causal de una entidad aún superior que usa a todos como agentes.

Esotéricamente, se afirma que esto es válido desde las partículas subatómicas y el diminuto átomo, pasando por el hombre y su alma, hasta un planeta y su sistema solar, o éste y las grandes constelaciones. En todos los casos será posible rastrear energía en acción, una energía que cumplirá un propósito y que conforme se avanza en la abstracción se revelará como una parte de otra corriente de conciencia aún más amplia, pero siempre con un sentido cercano a nuestro corazón, ya que de una manera misteriosa formamos parte de él.

Se puede decir que esas energías siguen un patrón de desarrollo inteligente, y esa forma de expresión es la astrología esotérica, que describe cómo aquéllas se manifiestan en el tiempo. Ambos aspectos posee una estrecha relación, y antes de levantar una carta natal sería muy útil saber a qué rayos pertenece la persona, siendo este conocimiento preliminar para una buena interpretación. De ese proceso de descubrimiento nos ocuparemos en lo sucesivo, aquí en general, y oportunamente con detalles sobre cada uno de los siete rayos.

En el plano humano, el campo de aplicación de los rayos ocurre a nivel conciencia y es estudiado a través de la psicología esotérica, que enseña la constitución del hombre como alma, personalidad, cuerpos mental-emocional-físico, asignando un rayo a cada núcleo y analizando sus interrelaciones.

Así, serán muy distintos los fines de una Vida que emplee al 1º rayo de Voluntad o Poder en el plano mental que si utiliza al 4º de Armonía a través del Conflicto. Entre otras cosas, en un caso tendríamos una necesidad del alma de dominar la mente, adquirir polarización mental y tal vez dominar las emociones; también puede tener que ver la introducción firme y decidida de una idea en la humanidad. En cambio, una mente de 4º rayo se enlaza con el sentido de la Armonía a través del Conflicto: será importante el desarrollo de la facultad del discernimiento; asimismo, por ser un rayo de atributo y no de aspecto es probable que el objetivo no sea tanto el aprendizaje o la introducción de ideas como el embellecimiento de las ya existentes. Por otra parte, la luz que surge de los momentos de armonía (por ejemplo, en la meditación) contribuirá a iluminar a la personalidad y serenar el cuerpo emocional, si es que es necesario; o bien las dudas y la tensión agravarán los conflictos emocionales, según el éxito que se tenga. La obtención de la unidad mental será también una meta posible. Esto contrastará con la relación más drástica que una mente de 1º rayo tendrá con las emociones, y el reflexionar sobre por qué el alma ha decidido encarnar con un vehículo con esas cualidades y no otras resulta muy esclarecedor. Aquí incide notablemente el grado de evolución de la persona involucrada, porque la función de cada rayo variará de acuerdo a la necesidad del alma. Al margen de que el tema es tratado en muchos libros, hemos hecho algunas reflexiones genéricas al respecto en el artículo “Bases para interpretar esotéricamente una carta natal: Ascendente y grado de evolución espiritual”, de enero del corriente año; aunque no repetiremos lo dicho allí, tengamos en cuenta la importancia de conocer siquiera ampliamente en qué estado de conciencia vive la persona, antes de hacer conclusiones sobre el sentido de sus rayos.


¿Cómo estudiar los rayos?:
                                           Sentada la necesidad de conocer sobre los rayos y la evolución espiritual, vale acotar que es fundamental en toda esta materia el acercamiento que se hace a la misma, esto es, cuán altruista es nuestro enfoque. Esto ya se ha dicho con anterioridad, mas conviene remarcarlo. En realidad, la cuestión es muy sencilla y se encuentra sintetizada en el famoso axioma oculto, “el ocultista va de lo general a lo particular, y nunca al revés”.

Esto tiene una base energética, porque en nuestro caso comenzar de lo particular implicaría estudiar el tema de los rayos desde el punto de vista del yo, en lugar de las Vidas mayores. ¿Cómo sería esto? Básicamente, encauzar la búsqueda sobre los rayos  para ver “qué me pueden decir” de nuevo o importante. Esta actitud involucra a la personalidad, y de acuerdo a la Ley de Afinidad nos pondrá en contacto con energía proveniente de análogas fuentes.

Ahora, ello es un problema, porque en general quien estudie la materia tendrá un grado de despertar espiritual y por lo tanto inspiración egoica o álmica. Si queremos buscar el sentido trascendente de la cuestión, un acercamiento egoísta nos cerrará la dimensión del alma y por lo tanto pocas de nuestras conclusiones podrán “cerrar” y tener sentido, ya que nuestros cuerpos mismos ya están imbuidos tanto de energía egoica como de la personalidad. En otras palabras, no podremos comprender con sólo una clave, y eso nos dejará una cierta frustración, o nos hará forzar la interpretación e incurrir en ilusiones o espejismos. Lo que fallan no son los libros, sino nuestro enfoque.

La clave entonces pasa por estudiar los Rayos según el aporte que hagan a la humanidad, al Plan, a la evolución planetaria, porque eso nos conectará con el alma y en ese nivel abundan las respuestas. ¿De qué manera la energía de la Voluntad contribuye a la evolución? ¿Qué puede aportar una mente cargada de voluntad? Eso nos podrá ilustrar acerca de cómo funciona una mente de 1º rayo. ¿Cómo puede ser de utilidad una mente que tiende a buscar la luz y la armonía? Allí tendremos indicios sobre la actividad de una mente de 4º, y demás.

Preguntas por el estilo nos permiten sintonizarnos con el Plan a niveles egoicos de las Vidas de Rayo, y por lo tanto con nuestra alma así como con la de quien nos consulte, si tratamos de determinar sus rayos o hacerle un asesoramiento astrológico. Y como sugeríamos, es recién a partir de ese estado de conciencia desde donde podemos empezar a ofrecer respuestas abarcantes, comprensivas y coherentes. Cierto es que deberemos sofrenar la “curiosidad personal”, pero el esfuerzo bien vale la pena, porque en verdad se puede prestar un profundo servicio comprendiendo conciencias desde una óptica energética.

Y naturalmente, la base teórica se encuentra en la literatura esotérica, desde los teósofos como Leadbeater o Ernest Wood a las obras de Alice Bailey en general, y en especial el Tratado sobre los Siete Rayos, tomos I y II, en donde no sólo se dan indicios acerca de la expresión de los rayos, sino que además se ofrece su fundamento oculto.


Métodos para determinar los rayos:
                                                    Si ya estamos correctamente enfocados, poseemos suficiente comprensión sobre los rayos y conocemos relativamente el grado de evolución de la persona, el siguiente paso es meditar a fin de determinar los rayos expresados a través de la persona. Esta meditación puede entenderse en el sentido clásico del término (sobre todo si ya conocemos a la persona), pero también puede practicarse como reveladora de luz desde la forma.

En principio, un buen punto de partida es ir de lo general a lo particular: tratar de conocer primero a qué rayo egoico pertenece la persona y después cuáles son sus rayos subsidiarios, los cuales en cierta medida estarán controlados por el alma.

Si el método de meditación directa no es apropiado, se puede trabajar desde la forma, mediante el estudio de múltiples facetas: características faciales, tonalidad y profundidad de la voz, reacciones emocionales, formas de encarar un problema, vocación, defectos, virtudes.

Vicente Beltrán Anglada decía que cada persona tiene una forma de respirar que refleja el ritmo de conciencia de la Vida de rayo a la cual servía. Asimismo, la frase “ponerse en los zapatos de” tiene una profunda implicación esotérica, ya que se encuentra también ligada al ritmo de vida de una persona y oculto en el ritmo siempre subyace la conciencia que lo origina.

E inclusive de la carta natal pueden extraerse significados, aunque es mejor interpretar con una hipótesis previa y luego enlazarla a los signos y planetas.

Como se verá, los métodos abundan, y de una manera u otra implican el sintonizarse con la vibración de la otra persona para luego especificar sus cualidades.

Por otro lado, existen también métodos más impersonales y deductivos: una exhaustiva obra de Michael Robbins, The Tapestry of the Gods (disponible sólo en inglés), desarrolla uno por uno los tipos de alma, personalidad, mente, emociones y físicos por rayo, indicando cómo se comportan. El tomo II es particularmente interesante, porque expone el desenvolvimiento de la relación entre cada rayo de alma y su combinación con la personalidad, en tres grandes etapas: inarmonía, interrelación y fusión. Las obras pueden comprarse o bajarse de Internet en formato pdf.

También en la línea “académica”, existe un test (en inglés, aunque más accesible) llamado PIP II, en el que se hacen unas 130 preguntas, cada una con cinco posibles respuestas. Finalmente, se ofrece como conclusión una hipótesis sobre cuáles rayos ha elegido nuestra alma para servir en esta encarnación. Aquí nuevamente es posible hallar el test mediante una búsqueda en Internet, más en el sitio se solicita una contribución voluntaria antes de recibir las conclusiones del mismo.

Más allá de las técnicas ligadas a la forma, el método más confiable es de la reflexión amplia de los conceptos sobre los rayos y fundamentalmente el empleo de la intuición. Mientras más desarrollada esté la intuición, menor será el “tiempo” que necesitaremos para conocer los rayos, así como menor será la necesidad de recurrir a métodos indirectos.

En ese marco, la astrología también tiene un rol, porque velados tras los planetas y el Ascendente laten los rayos de cada vehículo y por ende subyace el propósito de la encarnación. La interpretación conjunta de rayos y planetas es otra manera de expresar armonía entre el alma y las formas mediante las cuales ella se expresa, y si bien esta ciencia está en su infancia, su punto de partida es muy sencillo: el amor por la humanidad y la búsqueda de la unión entre todas las conciencias manifestadas, cumplimentando así el Propósito Uno. Y tal sencillez es posible porque la Astrología Esotérica es en la forma la expresión de los rayos, pero esencialmente el lenguaje del corazón.

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