Los tres niveles del horóscopo

23.10.10

Escorpio: el triunfo inevitable

Por Ricardo Georgini


Escorpio es un signo de desafíos y pruebas, de conflictos y luchas, y por encima de todo, de triunfo. La energía de Escorpio asegura y promueve la victoria del bien – dentro de cada ser humano. Tales energías estarán intensamente activas del 23 de octubre al 21 de noviembre de este año, animándonos a enfrentar las luchas y pruebas necesarias para que el bien triunfe en y a través de nosotros.
Uno de los principales dones de Escorpio es coraje. La palabra “coraje” deriva de “corazón”, y corazón significa centro. Generalmente, asociamos corazón con sentimientos, emociones, pasiones, sueños, aspiraciones; y efectivamente, lo más común es centrar todas nuestras vidas en eso. Pero el verdadero y más profundo centro de nuestro ser es otro. Está más allá de todas nuestras experiencias físicas, emocionales y mentales. Tiene que ver con valores y principios, o sea, con el amor, la sabiduría, la verdad, la belleza, la justicia, la alegría, etc. Tener coraje es ser capaz de permanecer en el propio centro para enfrentar los desafíos y las luchas de la vida; es apoyarse en valores y principios.
Acostumbramos dar un sentido excesivamente personal a los enfrentamientos de la vida. Vemos sólo las personalidades, y no aquello que ellas representan. Pensamos en términos de conflicto entre personas, entre grupos, clases sociales, naciones. Pero podríamos percibir que, por detrás de ese todo, hay simplemente un enfrentamiento de ideas, de valores y principios. Así, podríamos mantener los conflictos libres de toda la carga de nuestros afectos y aversiones, nuestras pasiones, ambiciones, miedos, ira, que sólo distorsionan y desvían nuestra atención de lo que realmente está en juego.
Todo conflicto es, en verdad, una oportunidad de interacción, de aprendizaje mutuo, transformación y búsqueda de un bien mayor. No se trata de competir, que unos venzan y otros pierdan. Se trata de que los valores y principios más amplios prevalezcan. Cuando esto sucede, todos ganan, incluso aquellos que representaban los valores y principios menores.
La victoria del bien siempre está garantizada, desde que se traba la verdadera batalla. Ello ocurre dentro de cada ser humano. La cuestión es permanecer en nuestro propio centro, identificados con el bien mayor, y no con los efímeros e ilusorios beneficios o perjuicios personales.
Escorpio nos invita a poner a prueba nuestras teorías, creencias e ideas. Nos incentiva a confrontar todo eso con la realidad y aprender de esa experiencia. Habitualmente, suponemos que ya sabemos qué es el bien mayor, que ya conocemos y vivimos de acuerdo a los valores y principios más elevados. Pero, ciertamente, aún tenemos mucho que aprender y aún podemos ampliar mucho nuestra visión. La experiencia nos conducirá a esto, pero serán precisos mucho coraje y humildad para abandonar aquello que no resulte útil.
Toda la humanidad es actualmente un gran campo de experimentaciones. Las ideologías están siendo puestas a prueba, las creencias (religiosas y científicas) están siendo puestas a prueba. Antiguas tradiciones, nuevos descubrimientos, teorías, experiencias, hábitos – todo está interactuando y transformándose mutuamente. Sólo podemos esperar un resultado: un ser humano y un mundo mejores. Ello vendrá inevitablemente, pero puede ser pronto o en un futuro distante, dependiendo de la medida de nuestro coraje.
Todo enfrentamiento siempre conduce al triunfo del bien. Si el bien no triunfó, entonces la batalla aún no ha terminado. Coraje !
Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

8.10.10

Libra, la belleza de un signo

Por Joanna García



El sentido de la Luz es una constante cuando el Alma ha podido despertar a su reflejo que es la personalidad.
Desde ese momento el trabajar en ella y por ella se convierte en un fluir cada vez más necesario.
Posiblemente no nos apercibamos –lo hacen más los que nos rodean- de cómo nuestros hábitos van cambiando, prescindiendo cada vez más de costumbres y de necesidades. Se va produciendo en nosotros un nuevo sentido de valores y este proceso no dejará de evolucionar, por lo menos hasta que nuestra Luz sea ya tan potente que la misma sea observada por los señores de la Faz Oscura, y presenten ante una vida determinada, el espejismo disfrazado de oportunidad que más pueda contactar con nuestros ideales.
Durante las energías emanadas desde esta Constelación de Libra, se hace más patente que nunca el regalo de los Señores de la Llama a la humanidad; El Principio Mental.
A través de Libra como Signo, fluye el Tercer Rayo y su Regente Exotérico Venus, nos conecta con el Quinto Rayo. La Mente ofrece durante cada mes de Libra una oportunidad especial. Equilibrar –palabra siempre clave del Signo- la mente inferior y la superior.
El Tercer Rayo nos hace conscientes de lo que significa Inteligencia Activa, nos lleva a ser selectivos. Es el Rayo del buscador, del filósofo y activa nuestro potencial hacia la subjetividad, al mismo tiempo que lo concreto se vuelve más sutil. El Quinto Rayo hace vibrar nuestra Mente Superior.
Posiblemente bajo la influencia de Libra y en un determinado ciclo de vida, aparece la visión del Sendero y el proyecto hacia el cual nos sentimos afines. Para ello nuestro sistema de valores debe ser cada vez más revisado y trabajado. El Maestro Tibetano, lo define como “el estrecho sendero del filo de la navaja caminando entre dos fuerzas”.
Libra patrocina el derecho, las leyes, destaca las diferencias entre el bien y el mal, entre la noche y el día, entre Oriente y Occidente, cuyas diferencias tan solo se equilibrarán a través de una nueva visión de lo que consideramos Ley.
Su relación con la belleza y la diplomacia, algo totalmente venusino, hace nacer bajo su influjo a personas capaces de mediar entre conflictos.

Podemos intuir cuan necesarias serán las vidas que nacerán bajo la influencia de Urano,  Regente Esotérico de Libra, durante los siete años que aproximadamente estará en Aries, estando especialmente protegido este proceso por el paso de Júpiter en ese mismo Signo.
Surgirán reformadores pioneros en los campos que más precisa la humanidad. Defensores uranianos de los derechos humanos. Cambios de paradigmas sociales. Puede ser muy importante a nivel mundial todo cuanto suceda en estos años.
Urano emplea aproximadamente ochenta años en su tránsito en el firmamento hasta volver al punto de partida,  y en 1761 podemos constatar por primera vez la influencia  sobre nuestra humanidad de esta mezcla de energías, ya que al igual que en 2010, Urano se encontraba en Aries, compartiendo durante un año su camino junto a Júpiter.
En esa época comienza el declive del imperio español al perder en su batalla naval contra Inglaterra su poderío, dando paso al principio de la influencia anglosajona. Un mundo acabo y otro comienza.
En 1845 se encuentran de nuevo Urano y Júpiter en los primeros grados de Aries y el parlamento británico promulga una famosa ley que significará un paso decisivo para la liberación de la esclavitud. Podemos imaginar el cambio intenso de paradigma en una sociedad estancada en sus derechos sobre otros seres humanos. El impacto en las relaciones económicas y sociales fue muy profundo.
Es curioso reflexionar sobre la posibilidad de que mediante esa ley conocida como la “Ley Aberdeen” y su deseo de abolición de la esclavitud, hoy sea un hombre de raza negra quien dirige Estados Unidos.
En 1927, el siguiente punto en que se encuentran en Aries las mismas energías, por primera vez se consigue hacer un vuelo sin escalas sobre el Atlántico, acercando continentes y países. Al mismo tiempo la revuelta del ejército chino dio paso al Ejercito Rojo, el cual transformó la historia de ese país. Mussolini abre las puertas al fascismo mientras Stalin, expulsa a León Trotsky y se convierte en líder total del PC y de la URSS.
Mientras escribo esto, escucho que el Premio Nobel de la Paz (espero haberlo entendido bien), ha sido entregado a un desidente chino por su lucha para conseguir derechos democráticos. Puede ser el punto de partida de un nuevo cambio en un país que no respeta los derechos humanos. Urano sigue actuando allí donde se hace necesaria su fuerza. Es uno de los Tres grandes Dioses del Cambio, junto con Neptuno y Plutón.
Puede verse históricamente, cómo las energías descristalizadoras y liberadoras de Urano unidas a las energías arianas y al sentido de compromiso social de Júpiter hacen finalizar unas formas de vida y dan paso a otras.
Observemos también, la belleza y armonía con la que juegan las energías de los planetas cuando Libra brilla en el firmamento.
Saturno con su sentido de ley y orden, se exalta en Libra. Vive con mayor fluidez su mensaje de responsabilidad al mezclarlo con la ética y diplomacia de Venus. La Ley con corazón o unida al amor que es lo mismo.
El Sol “cae” en este Signo. Diluye la fortaleza agresiva del Yo de Aries, para entregar su brillo a esos “otros” que es también uno de los significados de Libra.
Urano entrega su inteligencia y luz al sentido de la grupalidad para que ésta, sea una forma de vivir y finalmente Marte, el Planeta del coraje, de la compulsividad, del sentido de defensa, está débil en Libra, como respetando la esfera de relaciones que el Signo representa y al mismo tiempo, preparándose para recoger toda su fuerza y utilizarla en el siguiente Signo de Escorpio.
En 2010 comienza una nueva andadura de estas energías. Urano en Aries, acompañado durante un año por Júpiter. Estamos viendo caer estructuras profesionales, económicas, religiosas….todo se está tambaleando para poder dejar entrar en aire fresco y fuerte de esta unión.
¿Qué pasará en estos tiempos de oportunidad en nuestras vidas?
Como principio, hacernos responsables de todo cuanto en ellas sucede. No podemos ya proyectar sobre personas ni circunstancias de la vida, cuanto nos acontece. Estar lo más centrados posible en el corazón, en la paz y el silencio tal como nos aconseja Master Kumar, para así poder escuchar, poder sentir, la intuición de Urano en nuestras mentes.
Identificarnos  constantemente con lo que creemos que es nuestro proyecto de vida o servicio. Como dice el Maestro Tibetano…“actuar como si…”. Como si realmente fuéramos discípulos aceptados, vivir en esa confianza y en ese compromiso.
Que toda la bendita energía de un Signo especial, compenetre nuestros pensamientos con su sentido de belleza y armonía.
Desde el corazón,
Joanna

3.10.10

Libra, la entrada al equilibrio

Por Martín Dieser


La primera idea que viene a la mente cuando pensamos en Libra es equilibrio. En una etapa definida del Sendero, ese equilibrio concierne a la estabilización del yo en la esfera mental, a fin de no fluctuar tanto emocionalmente y ser capaz de tomar una decisión correcta. Es interesante apuntar que una decisión, como bien ha dicho antes Ricardo Georgini en nuestro blog, procede de la libertad, y ésta del contacto interno.
Ese contacto interno es cultivado durante el período regido por Virgo, y se revela como estabilidad durante Libra, como resultado de un proceso subjetivo muy emparentado con el silencio. Es que el silencio es el padre de esa luz que garantiza la libertad, y Libra tiene mucho que ver con su construcción y con la transmisión de la luz.
El silencio denota inactividad, un intervalo de transición e incluso de pasividad, desde la perspectiva del yo inferior. Pero visto desde otro ángulo, el silencio es la base viviente que demuestra con su presencia la existencia de un proceso interno latente, que necesita de la estabilidad para desplegarse.
El silencio puede ser entendido como un efecto, un estado de supremo equilibrio, de dinámico recogimiento y de apercibimiento de lo que se encuentra más allá de la mente. De allí que Libra sea un signo frecuentemente asociado al plano búdico o intuitivo; su energía lleva a las puertas del plano etérico cósmico, desde donde se filtran fragmentos de la Vida Una y se conoce la unidad fundante de lo manifestado.
A nivel jerárquico, Libra se halla regido por Saturno, el planeta del karma, que además está en exaltación allí, reforzando su poder. El Sol en cambio está en caída. Aquí tenemos algunas reflexiones interesantes para hacer: ante todo, podemos considerar al karma que nos rige como la atracción de la Tierra hacia las vidas que forman nuestros distintos cuerpos, cuya “caída” nos arrastra (fruto de nuestra identificación con el Sol, el yo) y genera sufrimiento.
Si examinamos lo anterior a nivel conciencia, veremos que el equilibrio dinámico dimanante del corazón se “corta” cuando emerge la mente, lo cual nos sumerge en planos inferiores de percepción; se pierde la unidad intrínseca hasta que eventualmente se la encuentra nuevamente, y esa búsqueda de la entrada a la corriente de vida se vuelve un desafío permanente en una etapa del Sendero.
En cambio, la conciencia fragmentada es por naturaleza separatista y genera esa percepción e interacción con “lo otro” tan propia del signo y de su influencia general. Saturno opera como el gran cristalizador que castiga nuestro poco contacto interno. Una forma de buscar la unión perdida es, en los tres mundos, el sexo, y es por ello que en la Astrología Esotérica Libra rige a aquél y no Escorpio, que es su versión astral y un reflejo de la caída anterior. La búsqueda del equilibrio en la materia intenta compensar lo que no sucede tan intensamente desde el plano interno.
Visto desde otro ángulo, puede reflexionarse más sobre el proceso de caída, y entenderlo no sólo como la aplicación de la “gravedad” o atracción terrestre, sino como la ausencia de energía solar, base oculta de todo karma humano. El sufrimiento nos vuelve a poner en equilibrio y a transmitir esa luz que iluminará nuestro camino futuro; de ahí también que el progreso sea aparente en la materia, ya que se avanza para luego retroceder, pero en cambio hay una gran ampliación de la expresión espiritual. La clave pasaría a estar, entonces, no en la lucha sino en “apurar la copa” y situarse dentro de ese punto dinámico de equilibrio solar, donde por derecho propio se supera la atracción terrestre y oportunamente la doblega con la pura fuerza del espíritu.
Es por eso mismo que la victoria a conseguirse sobre la personalidad en Escorpio está precondicionada por lo que se haga bajo Libra, por el grado de compromiso interno que se haya desarrollado y las porciones de silencio que hayamos conquistado con el corazón. Esa misma condición explica por qué el éxito del trabajo del alma y del servicio del yo depende del accionar subjetivo y no del objetivo, el cual es su efecto.
Explorando algo más esa dimensión del ser, es interesante observar que sólo se alcanza el equilibrio cuando nos abrimos a él, pese a las consecuencias, con esa virginidad conocida en Virgo, la frescura dimanante de la mente ante el vacío eléctricamente imbuido. Ese estado de incertidumbre equipara nuestra percepción material con la dinámica del espíritu, y en ese punto medio permanecemos por un fugaz instante hasta volver a sufrir la “ley”.
El período regido por Libra es propicio entonces para el cultivo del equilibrio interior, algo que desde la personalidad puede ser visto como pasividad, y sólo en un sentido sutil puede ser aprovechado activamente. Una etapa para ir saliendo de las profundidades de la materia y establecer un punto de tensión en el espacio desde donde puedan desplegarse en todo su poder las energías del alma con un mínimo desgaste de fuerzas. Asimismo dar cumplimiento a los procesos kármicos en curso, acaso ya conociendo su final como generadores de equilibrio.
Ese luminoso punto de tensión oportunamente se va agotando y revelando como insuficiente. Ése es el momento para aquel que, habiendo subido por méritos propios a la cima de la forma y “extendido su mirada ante el vasto espacio”, surge de entre medio del equilibrio y se llama a silencio, desdeña la luz y se descubre como el Uno. Para eso Libra también ofrece un camino muy interesante durante este mes para quien quiera (y pueda) recorrerlo.
Es importante recordar que el lema corriente del signo es “hágase la elección”, pero que como discípulos debemos ya haber elegido si aceleraremos la evolución y el karma, con lo que queda simplemente seguir “el camino que va entre las dos líneas de fuerza” y afianzar la conciencia en ese plano donde estemos llamados a consolidar el equilibrio. Seamos el ejemplo para que la humanidad pueda en este período dar un paso más hacia ese punto central.