Los tres niveles del horóscopo

13.2.11

Acuario, la realidad del grupo Uno

Por Martín Dieser

El período gobernado subjetivamente por Acuario, y en particular el plenilunio, nos trae a la conciencia una certeza, y es que todos formamos parte de un grupo. Así como Leo brinda noción y sentido de pertenencia a un centro, Acuario permite la fluidez hacia lo similar, de corazón a corazón, horizontalmente.
La energía de Acuario, por medio de su regente esotérico, Júpiter, estimula potentemente el centro cardíaco y nos abre la conciencia a la naturaleza misma de lo grupal, de los cuales los grupos esotéricos son importante parte.
Un grupo esotérico no es una mera agrupación de individuos con intereses comunes y una mente potente, es en su raíz una realidad viviente que mana del corazón, que desde ese mismo centro se alimenta e inunda con su Presencia cada una de las actividades del discípulo, que así encarna al Plan en su totalidad y desempeña una parte, volviéndose literalmente el Amor en acción en los tres mundos.
Normalmente esa función expresiva de Acuario como agente del Plan está simbolizada en el Aqua Vitae. El agua de la vida es una fuente de eterna juventud y renovación que se halla al alcance de todo servidor sincero; para el acceso a la misma corresponde no esforzarse en obtenerla, sino tomar conciencia de que en el centro de nuestro ser existe un manantial rebosante de Vida, que constituye el fundamento oculto del acto de verter el agua tan propio del signo. Todos estamos llamados a compartir esa agua.Compartir es la esencia del mensaje acuariano y la nota clave de la energía que, según se dice, encarnará el Instructor del Mundo cuando (pronto) reaparezca en la Tierra. La influencia de Urano, planeta de 7º rayo y regente de Acuario en los tres mundos, está llevando a este principio a una expresión física, y sin dudas una de sus manifestaciones más claras es Internet.
Pero compartir puede entenderse también en un sentido más directo, como un “compartir sin compartir”. Cuando la conciencia cede, impotente, para dejar lugar a la Vida, cuando el Amor es absorbido por la Voluntad, se accede a una nueva dimensión un punto de confluencia desde el cual se empieza a apercibir, ya no sólo a conocer conceptualmente, que el Portador de Agua, el cántaro y el agua son Uno, que en realidad nada (y todo) hay para compartir cuando es el Uno que se realiza a sí mismo; a la vez la noción de dualidad existe y la irradiación se presenta como la forma primordial de servicio.
La verdadera energía Una demanda que la conciencia se agote a sí misma, se revele como insuficiente y clame por la asistencia de un factor más: la Vida. Cuando Vida y conciencia se conocen como Uno, los dos grandes ríos pueden ser aunados, y el flujo resultante barre con todas las limitaciones de la forma, realizando la simbólica limpieza de los establos de Augías según se relata en Los Trabajos de Hércules.
Esa fuerza irresistible es la fuerza de Shamballa, la fuerza que hunde continentes y forja razas enteras. La humanidad es capaz de invocar esta indetenible energía, en forma de fuego eléctrico puro, mediante la conciencia grupalmente enfocada en el plano átmico, y su correcta utilización será nota distintiva de la Era de Acuario para lo cual la tercera fase de la revelación de la Sabiduría Eterna será preparatoria. Es la fuerza que liberará a la humanidad y abrirá las puertas a su dimensión cósmica.
Observando la actualidad, podría decirse que en Egipto la energía de Shamballa ha llevado el triunfo de la libertad al plano físico, impulsando al alma de este gran país (donde funcionará la más elevada de las Escuelas de Misterios) a un renovado ciclo de actividad.
El tiempo dirá si se trata de un evento aislado o de una serie de impactos grupalmente invocados y dirigidos bajo un propósito unificado y definido…
En todo caso, Acuario es siempre un buen período para vivenciar esa gran realidad que es el grupo, en cuyo centro reside la esencia de lo que el Portador de Agua comparte, reside la Vida misma.

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