Los tres niveles del horóscopo

7.8.12

Leo






Leo : autoconciencia



El mantra espiritual de Leo es. “yo soy Ése y Ése soy yo”

El yo mencionado en este mantra no es el pequeño yo personal o nuestra personalidad (mental emocional y corporal). El mantra habla sobre la amplia conciencia del Yo superior o alma, que sabe es uno con el todo mayor (Ése). Pero nosotros somos simplemente humanos, y eso significa que cada uno de nosotros anda en el camino de descubrir que es el alma, para así descubrir su unidad con todo y con todos.
En el plan evolutivo, el progreso de la conciencia comienza por el desarrollo de una conciencia individual o personal, que después se amplia volviéndose conciencia grupal o colectiva, para mas tarde llegar a ser conciencia planetaria o universal. Pero para garantizar estos desarrollos posteriores, de haber aquel punto de partida consistente, ese firme punto de apoyo para la conciencia y ese es el yo personal. La conciencia individual o auto-conciencia es apenas el comienzo de la jornada espiritual consciente, pero es un paso tremendo, profundamente significativo y imprescindible.

El proceso de desarrollo del yo personal esta marcado por muchas características y búsquedas que tenderíamos a clasificar como anti-espirituales, pero que son simplemente la preparación para la espiritualidad. En el mundo de las formas materiales, todas las cosas son conocidas por comparación, y así el yo busca conocerse a si mismo comparándose y compitiendo con los demás. El yo pone a prueba u propio poder desafiando al mundo y a su alrededor, para así poder construir y consolidar su propia identidad y poder reafirmarse frente a los otros. Pero cuando por medio de estas experiencias, el yo finalmente conoce su valor, todas estas características de conciencia inmadura son naturalmente transcendidas dando lugar a otras búsquedas mas amplias.

La comprensión del propio yo da la posibilidad de comprender que el otro yo también es un yo.
Al conquistar la conciencia de mi mismo, puedo dejar de compararme con otro y empezar a tener conciencia del otro. Entonces el otro deja de ser para mi apenas un objeto, y se vuelve para así decir lo, un co-sujeto. La competición da lugar a la búsqueda de la comparación. El individuo descubre aquello que tiene en común con sus semejantes, y se une a ellos para emprender una búsqueda grupal. Así el individuo coopera con el grupo, no para lograr desarrollo o poder personal para ser diferente, sino porqué comienza a tener conciencia de si como una parte del grupo. El se identifica con el propósito del grupo y escoge apoyarlo. La cooperación consciente es, por tanto, mucho mas que estar juntos, siguiendo al rebaño; es una participación voluntaria e inteligente, generando la diferencia, co-criando, enriqueciendo y fortaleciendo al grupo.

A través de la experiencia grupal, comprendemos que existen otros yos en el mundo, el individuo comienza a comprender que existe también un Yo Uno, abarcando todos los yos en Si. Finalmente, el comienza a tener conciencia de si como una célula del Uno o del Todo Mayor. Entonces el yo se considera a si mismo como un representante y agente del Uno, y sabe que la genuina conciencia es simplemente un perfecto equilibrio entre autoestima – humildad – responsabilidad.

Tal vez el mayor misterio sobre Dios sea que El reside verdaderamente en el ser humano, y tal vez la mayor revelación sobre el ser humano es que este es una expresión de Dios.




Ricardo Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

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