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Los tres niveles del horóscopo

11.6.12

Géminis, dos en uno.





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 Géminis, dos en uno

El mantra espiritual de Géminis es: “reconozco a mi otro yo y en el menguar de este yo crezco brillo”
Géminis es el signo de las dualidades, y para el ser humano la principal dualidad esta entre su pequeño yo y el Yo superior. El pequeño yo es el que normalmente conocemos como nuestra personalidad: cubriendo a la mente naturaleza emocional y el cuerpo físico. El Yo superior es nuestra alma: la esencia espiritual en nuestro interior, o el ser puro, pura conciencia.
El pequeño yo es el vehículo o instrumento del Yo superior para el desarrollo de la conciencia. Es a través de las experiencias del mundo materia que la conciencia superior va gradualmente despertando, se desarrolla y consolida. Y llega finalmente un punto en que esa conciencia superior puede conocer al pequeño yo por lo que es. Entonces el individuo percibe la vivencia de su personalidad como apenas una parte de su ser en lugar de la totalidad. El sabe que es mas que su propia personalidad.


El mantra de los Gemelos habla de esta posibilidad de que el Yo superior reconozca al otro yo. En este reconocimiento a partir de lo mas elevado que hay en nosotros, existe siempre una actitud de aceptación, comprensión, buena voluntad con uno mismo. Hay una gran diferencia entre lo que la personalidad percibe de si misma, con sus limitaciones y imperfecciones, y lo que el Alma percibe de su personalidad, como las limitaciones e imperfecciones de ella. En el primer caso, es común el surgimiento de insatisfacción. frustración, culpa, lucha, etc ... En el segundo caso, estas distracciones estas ausentes, y existe simplemente la comprensión del trabajo de perfeccionamento que todavía precisa ser hecho.
La energía de Géminis estimula el perfeccionamento de todo tipo de relaciones, inclusive las relaciones internas entre eso dos yoes en nosotros.. Cuando el mantra habla sobre el menguar del pequeño yo, no se refiere a una discapacidad o empobrecimiento de la personalidad. Sencillamente dice que la personalidad pasa a un segundo plano par a que el Alma pueda vivir en un primer plano. La personalidad es el agente del alma en el ajetreo del mundo, y debe ser un instrumento fuerte, hábil y luminoso. Todo lo que se necesita es que este instrumento se mantenga siempre al servicio del alma y no de los intereses egoístas y egocéntricos.
Sin embargo muchas veces en la vida humana, no hay espació para que el alma pueda actuar a través de su instrumento, porque la propia personalidad sobre sale todo el tiempo. El pequeño yo se mantiene ocupado consigo mismo, interesado en si, buscando sus propios objetivos, hablando de si mismo, procurando afirmarse y destacarse. La personalidad se olvida de que apenas es un instrumento … el Yo superior, al contrario, sabe que un uno con el todo, y su vida es puro amor y consagración para el bien común. Cuando el alma se está expresando a través de la personalidad, y el individuo no está hablando de si mismo, pero hable de ideas; no vive para si mismo, vive para las ideas, verdades, justicia, libertad …
De esta manera, las ideas espirituales pueden crecer y brillar a través de la personalidad. Y este es el grandioso papel que el pequeño yo tiene que desempeñar. Cuando la personalidad pretende ser importante por si misma, solo existe ilusión y distorsión; mas cuando la personalidad se permite ser grande para servir a algo mayor, es ahí donde ella encontrará la verdadera y plena autorealización.



Ricardo Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br