Los tres niveles del horóscopo

11.6.18

La rueda revertida





La rueda revertida

En la astrología esotérica que nos propone el Maestro Tibetano a través de Alice Bailey hay varias ideas que, en relación al pensamiento clásico astrológico, podemos  considerar revolucionarias. Una de ellas es lo que Él llama “la rueda revertida”. Una idea que afirma que cuando la conciencia humana empieza a ser guiada, influenciada o reorientada por el Alma, el sentido de la rueda zodiacal con sus 12 signos, que hasta entonces, avanzaba en el sentido de las agujas del reloj, cambia de dirección para avanzar en contra de ellas.
Al sentido de las agujas del reloj, es decir de Aries a Tauro vía Piscis, Él lo llama “el ángulo de la forma, el orden natural, la retrogradación a través de los signos”, es el camino que demuestra el aspecto involutivo de la materia.
Al segundo sentido, de Aries a Piscis vía Tauro, lo llama “el ángulo del alma, el orden espiritual, el tránsito correcto a través de los signos”, es el camino que demuestra el aspecto evolutivo de la materia.
Ciertamente esta afirmación como mínimo es sorprendente y en verdad al mirar el progreso de nuestro Sol a través de los 12 signos podemos comprobar un progresar retrogrado, actualmente de Piscis a Acuario; pero a su vez, el Tibetano nos quiere dejar bien claro que esta aparente contradicción dual o doble alternativa es una situación que solo rige  la evolución del cuarto reino Humano y no la de los otros reinos.
En forma esotérica podríamos decir que es la condición de la conciencia humana la que crea su peculiar “forma de mirar” al Sol con sus 12 signos; “el observador modifica lo observado” y en el siguiente texto el Maestro nos deja entrever las causas de dicha situación: 
“He hablado de los métodos de prosecución alrededor del zodíaco: el método común de Aries a Tauro, vía Piscis, y el método esotérico de Aries a Piscis, vía Tauro. Se refieren a la evolución humana, la única que consideraremos en este tratado de Astrología. Pero en el ciclo involutivo mayor, que concierne al movimiento masivo del espíritu-materia y no al progreso individualizado del hombre, el movimiento es de Aries a Piscis, vía Tauro. En esta verdad se halla oculto el secreto del pecado original del hombre, porque tuvo lugar una orientación errónea en una etapa de la historia humana, y la familia humana fue en su totalidad contra la corriente zodiacal normal -por así decirlo- y únicamente en el sendero del discipulado se logra la correcta orientación y la humanidad penetra en el ritmo correcto del progreso”.
                                             Astrología Esotérica de A. Bailey Capitulo de Géminis.  

Es decir que desde el ángulo de la humanidad la dirección correcta de la rueda zodiacal ha sido corrompida a través de su ancestral actitud errática vinculada “al pecado original” y que solo gracias al Amor del Alma, con su respectivo “arrepentimiento” o el reconocimiento interno del error, será posible restablecer el camino y la injustamente “maltratada” materia podrá ser  transmutada o redimida.
Esta aparente dualidad (vinculada al pecado original y su posible arrepentimiento) bien podemos relacionarla con la parábola del Hijo Prodigo, siendo el “hijo que abandona el hogar del Padre” el orden materialista y la del “hijo que retorna” el orden espiritual, el retorno al origen o raíz divina.
Si analizamos brevemente los significados de los 12 signos desde el ángulo retrogrado podemos decir que “el hijo que se aleja del Padre” penetra en la rueda a través de Piscis, la fluidez de la sustancia material que a través de Acuario crea el deseo en la forma, que en Capricornio se materializa como ambición, que en Sagitario es la búsqueda del alimento, que en Escorpión se muestra como ilusión o engaño, el tocar fondo que obliga en Libra a tomar la decisión de excluir para que en Virgo reine solo la materia que en Leo es expresión del yo egoísta, el yo materialista que domina al otro y que en Cáncer es el aislamiento de este yo en relación a la masa, que en Géminis es la dualidad no relacionada, falta que en Tauro será lucha y desmayos por poseer lo que no es propio que en Aries será la muerte con el fin de buscar una nueva forma/deseo.
Es claro que en este camino el tirón que ejerce la materia tiene una clara vinculación con la actitud egoísta de la conciencia intencionada o manipuladora (por ello pecado) y su resultante apego  inestabilidad y falta de libertad.
Si por el otro lado analizamos los 12 signos desde el angulo “del hijo prodigo que retorna a la casa del Padre” podemos decir que su primer impulso en Aries se materializa como una mente (luz) clara y rectora que desde Tauro ilumina la correcta visión de las formas, el deseo taurino entendido como fuerza inteligente que en Géminis se descubre como la relación entre los “dos hermanos”, personalidad material  y el alma espiritual, dualidad que en Cáncer se manifiesta como una forma unificada que en Leo es percepción consciente de esta forma en relación con su entorno y que en Virgo, gracias al aspecto luminoso de la conciencia,  se refleja como el amor que reside en su interior, es entonces que en Libra,  con vocación de mostrar una unidad superior a la mostrada por primera vez en Cáncer, se elige transitar el camino que hay entre las dos grandes líneas de fuerza, el amor como el punto medio entre los “dos hermanos”, que en Escorpión es la tensión, lucha y experiencia que purifica y unifica las diferentes fuerzas, transmutación que en Sagitario es dirección espiritual, que en Capricornio es realización espiritual, que en Acuario es servicio universal y que finalmente en Piscis es la expresión en la formas externas de la vida de aquel amor que en Virgo residía en el interior, el Cristo que, bajo la luz del Sol, ando la Tierra para así morir en Aries y resucitar a la Vida.
Queda claro que en este camino hay un reconocimiento consciente de la dualidad, una actitud que trata de reorientar, redimir o perfeccionar a la forma/materia a través del Amor del Alma. Ella, el Alma, es el gran mediador, la Conciencia interna que relaciona comprende y unifica “lo de arriba con lo de abajo” . 





Es clara pues la posición de los dos caminos, ahora bien, la pregunta es, como y cuando una conciencia cambia su orientación y  decide “retornar al Padre”?
Podemos decir que la clave está en la correcta recepción y aplicación por parte de la conciencia de las energía i/o significados de Tauro y Libra.
Tauro marca vida tras vida la motivación con su lucha o empuje esencial. La fuerza del “toro” es el deseo relacionado con el instinto inferior o natural animal que tras muchas vidas, y desde la conciencia mas evolucionada, puede ser entendida y experimentada como una fuerza (deseo) elevadora: la aspiración del Alma. Transmutar el deseo en aspiración es algo que pertenece a la conciencia y a su capacidad, quizás mejor dicho necesidad, de adquirir valores más acordes con su estado evolutivo. Valores más espirituales y refrescantes que transformaran el característico deseo taurino personal, testarudo y poderoso, en expresión del Alma, creadora  e incluyente. La adquisición de ideas espirituales hace que la conciencia hasta entonces identificada con las tendencias más básicas y egoístas cambie su polarización y se sienta atraída, por así decirlo, por tendencias más elevadas y altruistas.
Es gracias a la aspiración (por aquello que se siente como mejor) que los chakras más inferiores del cuerpo humano empiezan a ser atraídos por los más superiores; el ser humano se torna más subjetivo, reflexivo, se intro-proyecta en su-si-mismo y muy lentamente (durante muchas vidas) deja de proyectar sus ancestrales deseos en las formas externas de la vida.
Evidentemente, debido a la poderosa dualidad que manifiesta, este es un proceso “doloroso” con tendencia a frustrar los deseos personales en detrimento de la energía más novedosa y atrayente del Alma, y  es justo en este momento que aparece la cualidad de Libra, como la posibilidad de ponderar las contrafuerzas tensionadas. Libra en esta etapa de la evolución es el poder de la mente, la aplicación del sentido común, el inteligente equilibrio entre las diferentes tendencias kármicas, con sus distintos y contrapuestos deseos y temas clave (problemáticos) para cada vida. La balanza es la inteligencia que comprende la dificultad como una oportunidad, de ahí que en ella esté exaltado Saturno, el regente del 3Rayo de Inteligencia Practica. Ella es la cualidad que escoge el camino medio entre materia o espíritu, alma o personalidad, yo - no-yo, deseo básico – deseo sublimado, egoísmo o altruismo, virtud o pecado…, y es gracias a Libra que existe un lugar de descanso entre estas dualidades, un espacio en la mente, el silencio inteligente, la clara mirada (ojo único o no dual) que tanto necesita “el toro” siempre ciegamente enfrascado y a menudo frustrado y entristecido en su lucha ancestral.
Tauro, el portador del 4Rayo, crea el intenso conflicto que a través de Libra, la portadora del 3Rayo de Inteligencia práctica, se demuestra como poder creador de Armonía o Belleza.



Planetas implicados en la reorientación
Recuerden que los planetas expresan a través de sus cualidades o rayos secundarios el significado principal del Signo y su Rayo Regente.
Venus, como regente exotérico de Tauro, es la expresión del deseo enfocado en las formas lunares en este signo exaltadas. Venus, en el nivel de conciencia personal - material taurina se relaciona con la afectividad, el deseo – emoción anclado en el plexo solar y proyectado i/o arrastrado por las fuerzas instintivas del sacro. En este signo el deseo y su componente emotiva se mezcla con el instinto y sus naturales necesidades, una mezcla problemática por su fuerte componente karmico que podríamos sintetizar en la siguiente pregunta: ¿cuándo la necesidad instintiva es el fiel reflejo de un noble deseo o cuando la necesidad instintiva está manipulada por el deseo egoísta?, la respuesta no es fácil porque los matices son muchos, pero si cabe decir que todo aquello que se vive con excesiva preocupación (sin cierta espontaniedad) suele tener su raíz en el egoísmo.
Por otro lado Venus, como regente exotérico de Libra, es la mente no condicionada por la emoción, es la inteligencia que revela el significado  y resultado del deseo promovido por el toro. Surge entonces  el equilibrio, la luz mental concreta del 5 Rayo que permite transmutar la fuerza personal enfocada en el sacro en fuerza creadora del Alma enfocada en el chakra laringe. Recordemos que el verdadero asiento de Tauro/Venus es la garganta, el poder creador del Alma expresado como el sonido, la voz, el verbo.



La fragua de Vulcano

Cuando gracias a los significados de Libra la fuerza de Tauro es atemperada y puede empezar a ser dirigida por el Alma aparece Vulcano, el regente esotérico de Tauro, regido por el 1 Rayo de Voluntad y Poder. “El forjador en la cueva” es la persistente y constructora voluntad del Alma de modelar o expresar el Bien en y a través de la forma. En Tauro la belleza o armonía de la forma es el reflejo constructor del Alma y la ciega y conflictiva lucha por poseerla (a la forma) es el reflejo de la clásica testarudez de la personalidad taurina.
La aspiración del Alma y el deseo de la Personalidad en verdad son dos actitudes con las que la conciencia en evolución (hasta la tercera iniciación)* ha de convivir; convivencia que genera un profundo sentido de la dualidad conflictivo y doloroso pero también divinamente inspirador.
Este proceso psicológico trae consigo la reorientación de la “voluble” Cruz Mutable (la cruz de la Personalidad) y la ascensión a través de Tauro a la “luz” de la Cruz Fija (la cruz del Alma), el lugar donde, a través de la aplicación inteligente de las regencias esotéricas, definitivamente se purifica y transmuta la Cruz Mutable; pero esta forma de entender las cruces es otra de las ideas del Maestro que desarrollaremos en próximos artículos.
Acabemos pues, volviendo al concepto Rueda Revertida, con un texto muy sugerente del Mismo:
“Toda la cuestión, respecto a la rueda giratoria en su acción y efecto duales sobre la conciencia  debe permanecer como un problema abstruso y difícil, hasta el momento en que los astrólogos hayan desarrollado una conciencia cuatridimensional y conozcan el verdadero significado de la frase bíblica: “La rueda que gira sobre sí misma”. En realidad la rueda no gira hacia atrás o hacia adelante como las ruedas comunes, sino simultáneamente en ambas direcciones y también en ángulo recto. Le resulta imposible a la conciencia humana captar todavía este hecho”.
Alice Bailey – Astrología Esotérica. Capitulo de Géminis

Al leer el texto podemos decir que en verdad vivimos en una ilusión, una ilusión muy condicionada por nuestra forma dual de observar el mundo, por nuestra capacidad de descubrir el yo a través del no-yo; así como también por nuestra cada vez más creciente capacidad no dual de percibir al Ser en el Todo, que en Su Eterno Presente, siempre fue y siempre será.

Articulo inspirado por la Luna llena de Géminis;
Cástor debe su inmortalidad a Pólux.
Pólux se sacrifica por Cástor.
D. S. III, 129.


En un lugar de la Via Lactea esta nuestro Sol.

`* 3 iniciación es aquella actitud psicológica (básicamente incluyente y con vocación espiritual) que trasciende la dualidad gracias al control que ejerce el alma o conciencia sobre los 3 mundos (físico-astral-mental concreto) de expresión material-personal. 


David C.M. (logos.astrologiaesoterica@gmail.com)

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