Los tres niveles del horóscopo

20.2.09

El Trabajo bajo Acuario


Nuevamente nos encontramos bajo la influencia cíclica de este signo, tan importante para la humanidad y más aún para el Sistema Solar, ya que como sabemos la entrada de Acuario se experimentará no sólo a nivel planetario, vía el zodíaco sideral, sino también a nivel del sistema solar, produciéndose un alineamiento cósmico que probablemente facilite la afluencia de energía acuariana entre estas dos Vidas con las cuales tenemos el honor de colaborar en nuestra humilde medida.

El signo de Acuario tiene por símbolo al Portador de Agua, aquel servidor que tras haber sido probado en Escorpio y visto su meta en Sagitario da la espalda a la luz de Capricornio y demuestra a través del servicio que ha comprendido la lección del décimo signo: la luz impartida por Venus (regente jerárquico de Capricornio) le ha otorgado claridad mental, y reconoce ahora que tras haber transpuesto los portales que están más allá de la forma debe hacer lo que esa luz le reveló junto a los que quedaron atrás, procurando por ende servir más eficaz y científicamente a sus semejantes.

El rayo por excelencia que distribuye esta constelación es el Quinto, y se expresa por medio de la Luna, Júpiter y Urano (regentes jerárquico, esotérico y exotérico respectivamente) . Parece haber aquí una sugerencia sobre el rol que debe desempeñar cada uno de los centros mayores de la Tierra en la “venidera” Era de Acuario: la Luna simboliza a Shamballa, cuya luz no afluye directamente a la humanidad y por ende se encuentra velada por este satélite. Júpiter, planeta de 2º rayo, simboliza a la Jerarquía, que oportunamente se revelará en la Tierra como amor enfocado por medio de Cristo, una vez que el tabernáculo humano se halle apropiadamente construido, labor ésta de séptimo rayo y por ende vinculada con Urano, que simboliza a nivel exotérico a la humanidad.

Se ha repetido hasta el hartazgo pero siempre con razón que Acuario es un signo bajo el cual debemos trabajar con especial atención la generación de conciencia grupal: en primer lugar (Urano, 7º rayo) debemos hacer hincapié en la generación de correctas relaciones humanas.

Ello debería afianzar las redes y permitir así una sana afluencia del amor, afluencia que sólo se manifestaría como apego a la forma y al empleo de la mente para la construcción de esquemas grupales egoístas si el trabajo preparatorio de quienes están del lado del alma no es lo suficientemente oportuno y eficaz.

Finalmente el pleno desarrollo de las potencialidades expresadas por Júpiter nos debería revelar el misterio de la Luna, que en este signo vela a Urano. De hecho la revelación del amor personificada en Cristo, ese Ser que la humanidad aguarda desde hace siglos y cuya venida está más cerca de lo que creemos, implicaría que el siguiente misterio acerca del cual nos debe instruir es el de la Luna, o dicho de otra forma el misterio de Shamballa.

Un punto interesante es que este signo tiene por regente jerárquico a la Luna, en tanto que Leo, su opuesto, se rige en ese nivel por el Sol. La polaridad Sol-Luna nos sugiere que es éste un buen mes para acentuar aquello que nos aleja del Sol, es decir de la personalidad. Precisamente lo que nos tiende un velo sobre la personalidad es el servicio, que como marcábamos se manifiesta como un proceder rítmico y científico basado en la comprensión (2º y 7º rayos, ambos subordinados en este caso al 5º rayo).

Dado que Acuario distribuye primordialmente energía del Quinto Rayo, vemos que por afinidad será más fácil polarizarnos en el plano mental durante este período, y que debería apuntarse la flecha hacia la exteriorización de nuestro servicio comenzando desde una mente vitalizada y refrescada por el amor, sea que trabajemos a través de Urano si somos aspirantes, mediante Júpiter si somos discípulos o a través del velado poder de la Luna si somos iniciados.

Esto nos conduce a otro punto: ¿Qué es “el agua que se vierte a los hombres sedientos”? Una respuesta posible es que se trata de una parte de nosotros mismos: es en Acuario donde aprendemos, vía el servicio de Urano y sobre todo el poder atractivo de Júpiter, a expandir nuestra mente al punto de “llegar” la de nuestros semejantes, de manera de evocar la afluencia de esa agua de vida que refrescará a los hombres sedientos.

El agua que vertemos es una parte de nosotros mismos, y su distribución un requisito ineludible para el desarrollo de la conciencia grupal. De allí que éste sea un buen signo para experimentar la conciencia grupal mediante la percepción de los innumerables hilos de luz que hemos ido tendiendo mentalmente con nuestros semejantes y el mundo en su totalidad.

¿Quiénes son los “hombres sedientos”? Lógicamente podemos decir que no todos lo son, sino simplemente el Tibetano diría “los hombres”. Si bien fácilmente podemos deducir que se trata de aquellas personas a quienes su conciencia les reclama una mayor comunión con lo universal, no tan sencillo es detectar con precisión sus necesidades en la vida diaria.

El Conocimiento Concreto y la Ciencia, junto a la regencia jerárquica de la Luna, pueden darnos una clave: es imprescindible el empleo de la mente en el servicio como instrumento de medición del agua que ofreceremos a nuestros semejantes según nuestras posibilidades. La Luna sugiere que en última instancia esta energía afluye hacia la forma, y de aquí que la tarea ya no sea ascender hacia la luz como en Capricornio; ahora es el momento de tornarnos hacia lo no sagrado y aplicar todos nuestros conocimientos a fin de servir más eficazmente. Por supuesto que el puente entre esa realidad espiritual velada (Urano velado por la Luna) y esa realidad espiritual a expresarse (Urano a nivel exotérico) es el amor, enfocado por medio del gran planeta de 2º rayo, Júpiter.

Valgan aquí unos pensamientos acerca del simbolismo de Júpiter: astronómicamente se dice que gracias a la enorme atracción gravitatoria de este planeta, la Tierra ha evitado en reiteradas ocasiones el impacto directo de cuerpos celestes menores que hubieran dañado grave o irremisiblemente la vida en el plano físico, retrasando nuestra evolución por eones.

Análogamente, la Jerarquía Espiritual tiene como una de sus misiones el actuar como “escudo” ante la afluencia de potentes y desconocidas energías extraplanetarias cuyo impacto sería tan poderoso que la humanidad no estaría en condiciones de resistir.

Esto nos conduce a una pregunta interesante: ¿Cómo pueden los Maestros conocer la cantidad de energía que debe afluir a la humanidad en un momento dado? ¿Cómo podemos conocer la necesidad (esotéricamente comprendida) de nuestros semejantes, a fin de no subestimularlos o sobreestimularlos?

La clave parece hallarse en el simbolismo de Urano como regente exotérico; el séptimo rayo abarca el ritual y uno de ellos es el de Invocación y Evocación. Todos tenemos por un derecho y deber espiritual proporcional a nuestra evolución una cantidad de energía que debemos controlar y distribuir entre los cuatro reinos, particularmente en el humano y a fin de colaborar con el Plan; es la capacidad del “cántaro de agua” del signo. Esta agua puede medirse en cantidad al comienzo y más adelante complementarse con su calidad, para agregarle finalmente la cualidad dadora de vida oculta en ella. Esto de delimita con claridad gracias a la labor combinada de Saturno y Venus, los artífices de Capricornio.

Volviendo al tema de la distribución de energía, a través de la comprensión egoica (Júpiter) enfocada en nuestra área de servicio, es posible percibir el sonido oculto que surge de la invocación a niveles exotéricos, y es mediante la comprensión de ese ritual (Urano) que “atraemos” (Júpiter) al plano mental la energía oculta en los niveles superiores y la manifestamos en los inferiores, uniendo el espíritu y la materia a través de la mente, y colaborando con uno de los propósitos que esa Gran Vida que llamamos Acuario tiene que desempeñar en nuestro planeta.

Por último los invito a reflexionar sobre el rol de los Maestros en Acuario: si en Sagitario el Maestro es la meta y en Capricornio la luz, en Acuario bien puede ser el manantial del cual brota el agua que da vida y refresca a los sedientos.

En conclusión, podemos sintetizar algunas de las funciones del signo y sugerir algunos pensamientos simiente que constituyen una línea de menor resistencia a ser aprovechada durante este período.
- El empleo de la mente en el servicio. La mente, el corazón y la distribución del agua que da vida.
-Las tres dimensiones presentes en el cántaro de agua.
- La importancia práctica de la comprensión a nivel mental.
- La eficacia en el servicio.
- La Ciencia de la Invocación y la Evocación y su empleo en el servicio.
- La organización de la humanidad a fin de producir la manifestación del Instructor Mundial, Cristo.
-La relación a nivel conciencia con los grupos kármicamente afines.
- El rol de Cristo con relación a los misterios de Shamballa.
- El motivo por el cual la Luna vela a Urano.
Estas son algunas preguntas a las que podremos responder con mayor facilidad durante el tránsito del Sol por Acuario; trabajemos para que la vivencia de dichas respuestas acelere nuestra evolución y facilite una colaboración más profunda con el aspecto acuariano del Plan que la Jerarquía está sabia y pacientemente construyendo junto a nosotros en el curso de las Eras.
LOGOS – Grupo de Investigacion en Astrologia Esoterica
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