Los tres niveles del horóscopo

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3.2.12

Acuario, el fluir de la Vida y el Amor


Ricardo Giorgini


"El portador de Agua"

El trabajo de Hércules relacionado con el signo de Acuario es la limpieza de los establos del rey Augías. Acuario es un signo de circulación y distribución de ideas y energías. Este trabajo representa el servicio de restaurar el flujo natural de la vida y el amor en medio de la humanidad.

El rey Augías poseía un vasto rebaño, pero nunca cuidaba la limpieza de sus establos. Los desechos se acumularon por muchos muchos años, de forma tal que su hedor y pestilencia contaminaban todo su reino. La tarea de Hércules era limpiar toda esa suciedad.

Cuando llego al reino de Augias, Hércules se sentó entre dos ríos que pasaban por allí y meditó sobre el problema. Una idea le vino a la mente. Entonces el derribó las paredes que cercaban los establos. Después desvió el curso de los dos ríos para que sus aguas pasaran a través de las caballerizas. Así la necesaria limpieza aconteció de forma natural.

El rebaño en el mito representa el conjunto de mentes y corazones de toda la humanidad. La suciedad acumulada representa los pensamientos y emociones nocivos que la humanidad va generando en el transcurso del tiempo. Al pensar, sentir desear, hablar estamos lanzando al ambiente  nuestros pensamientos y emociones, frecuentemente contaminando la atmósfera mental  y psíquica del planeta con nuestro miedo, rabia, codicia, apego, tristeza etc. Como resultado, una  nube de energía mental y emocional envuelve a la tierra entera, inquietando el desarrollo natural de las personas, impidiendo percibir la belleza y alegría de la vida, y contagiando a muchos con deseos egoístas y materialistas.

Pero, ¿como resolver una situación tan tremenda como esta?

El primer acto de Hércules fue meditar, para poder comprender la naturaleza del problema y entonces descubrir una real solución. Pero frecuentemente contraponemos meditación y acción, y tendemos a considerar que  la meditación es pasividad y perdida de tiempo y que la acción concreta es la única manera de producir cambios. Deberíamos comprender que la verdadera meditación es una acción interna que es la causa de la acción creativa externa. En medio de la actual situación crítica de la humanidad, no hemos de perder el tiempo con acciones irreflexivas y precipitadas. Es imprescindible meditar, para poder comprender el qué y el como.

Habiendo comprendido, Hércules comenzó por el derribo de las paredes, porqué la raíz del problema está en las divisiones que erigimos entre nosotros. Nos dejamos engañar por diferentes apariencias y nos consideramos separados unos de otros. Hablamos en términos de clases sociales, etnias, ideologías, religiones … y perdemos de vista a la humanidad una. El primer paso es deshacer todo sentido de separación. Debemos comprender que todos somos una sola familia humana.

Los dos ríos del mito representan las dos corrientes de energía que animan a cada persona: la energía de Vida anclada en el corazón, y la energía de Conciencia anclada en el cerebro. Hércules no trató de barrer o limpiar la suciedad, es decir, no se centró en las actividades. El simplemente dejó que la energías de Vida y de Conciencia o Amor fluyeran libremente entre el y los demás. Cuando tales energías fluyen libremente y por canales adecuados, la armonía y la belleza son restauradas de forma natural. Así es el servicio. No se trata de luchar contra lo que esta mal, si no mas bien de promover el flujo del bien. No es tanto un hacer, si no sobre todo es ser y amar. No es  es negar la acción, sino cualificar la.

La pregunta es: 

¿ cual es la conciencia y  cualidad de  energía  que utilizo en todo lo que hago?



Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

8.1.12

Hercules en Capricornio

                                        
                                                     



El Poder de Realizar (Servir)

El trabajo de Hércules que corresponde al signo de Capricornio es enfrentar a Cerbero, el can que guarda la entrada al mundo subterráneo. Capricornio es un signo de disciplina, superación y realización. Este trabajo representa el auge del desarrollo humano y una gran conquista espiritual, tal vez la más importante de todas: la conquista del poder de servir.

Cerbero era un terrible monstruo con tres cabezas de perro y una serpiente como cola. Guardaba el mundo subterráneo, para donde iban las almas de los muertos, y no dejaba que nadie saliese de allí. La tarea de Hércules era capturar a Cerbero y traerlo a la superfície.

Cuando Hércules penetró en el mundo subterráneo, se encontro con el héroe Teseo vivo, aunque encadenado allí. Liberó a su amigo y entonces fue a ver a Plutón, el Señor de la Muerte y del mundo subterráneo. Plutón acordó dejar que Hércules se llevase a Cerbero, siempre que se enfrentase a la fiera sin armas. Hércules lo hizo, y agarró la cabeza central de Cerbero, ahogándola. Así controló al monstruo y lo pudo conducir hasta la superfície, hacia la luz del dia.

Cerbero, con sus tres cabezas, representa la personalidad humana, con sus tres componentes: mental, emocional y físico. Controlar a Cerbero y llevarlo para la superfície significa autodisciplina, autoperfeccionamiento y autosuperación. Pero todo autodesarrollo debe siempre tener como motivación la búsqueda del servicio a la humanidad. Todos los conocimientos que adquirimos, las habilidades que desarrollamos, los bienes de los que disponemos, el poder que obtenemos, la influencia que ejercemos — todo debe ser usado no sólo para nuestro propio benefício individual, sino en favor de toda la colectividad.

El mundo subterráneo simboliza el inconsciente humano, y Teseo encadenado representa la humanidad aprisionada por sus emociones y deseos ignorantes. Así como Hércules encontró a Teseo al penetrar em el mundo subterráneo, cada buscador espiritual, al penetrar em lo íntimo de sí mismo, descubre que es co-responsablel por el sufrimiento de la humanidad. Pero también descubre que, al desarrollar todo su potencial, puede contribuir a la liberación y elevación humana.

Frecuentemente, existe confusión sobre qué es el servicio. Algunos entienden que servir es ayudar, curar, enseñar a los demás. El servicio puede incluir eso también, pero es algo más profundo. Servir es desempeñar nuestra función dentro del todo mayor. En realidad, todos los seres sirven — inevitablemente, inconscientemente. No hay manera de ser y no servir. Pero lo que es propio de nosotros, los humanos, es que podemos pasar a servir conscientemente. Podemos saber cuál es nuestro servicio, y entonces realizarlo voluntariamente, comprensivamente, inteligentemente. Esto es lo que llamamos servicio cuando hablamos de los seres humanos.

Para poder servir así, el individuo debe ser maestro de sí mismo. Hércules mostró como alcanzar esta maestría al enfrentar a Cerbero desarmado, sin luchar contra el monstruo, sólo sofocando su cabeza central, para controlarlo. Por lo tanto, no debemos quedarnos combatiendo nuestra personalidad, sino sólo procurar conducirla conscientemente. La cabeza del medio representa las emociones y deseos — la fuente de fuerza de la personalidad. Sofocar esta cabeza significa dejar de alimentarla con tanta atención. Si no damos indebida importancia a las reacciones emocionales de la personalidad, no tendrá cómo atrapar o nuestro servicio.

Finalmente, llevar a Cerbero a la superfície es integrar lo inferior en lo superior, unificar personalidad y alma. Entonces, la personalidad es transformada, transfigurada, dejando de ser aquella que oculta al alma, para tornarse aquella que revela el alma.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

22.12.11

Sagitario: correctos pensar y hablar




Ricardo Georgini



Correctos pensar y hablar

El trabajo de Hércules asociado al signo de Sagitario es espantar los pájaros del lago Estínfale. Sagitario es un signo de elevado idealismo,profunda reflexión y búsqueda de sabiduría. Este trabajo representa el correcto uso del pensamiento y el habla, para expresar cada vez más la verdad.

La región del lago Estínfale estaba recubierta de pájaros feroces. En inmensa cantidad, devastaban la vegetación de la región y contaminaban el lago. Cuando levantaban vuelo, era imposible ver con claridad el cielo y el sol. Hércules tenía la tarea de restablecer el orden.

El héroe intentó matar los pájaros de a uno, colocando trampas y lanzando flechas. Luego percibió que ese método no sería suficiente, ya que la cantidad de aves era enorme. Entonces Hércules hizo una pausa y reflexionó sobre la cuestión. Una idea le llegó a la mente. Tomó dos címbalos de oro que había recibido de Minerva y los chocó fuertemente. Ahuyentados por el tremendo sonido, los pájaros de desbandaron, y la paz volvió a la región.

Los pájaros simbolizan los pensamientos, ya que pueden volar con libertad para lo alto y ver más lejos, en una perspectiva más elevada y abarcativa. También simbolizan el habla, ya que, volando, pueden moverse con rapidez y viajar por el mundo. El pensamiento y el habla son fuerzas creativas muy poderosas.

El pensamiento nos permite ver posibilidades y captar lo nuevo. Algunas veces, una nueva visión se torna luego un nuevo modo de vida. Otras veces (probablemente en la mayoría), tiene lugar un largo proceso de maduración interna, de modo que gradualmente el nuevo pensamiento se refleja en nuestras emociones y deseos, y finalmente en nuestras acciones, comportamiento y relacionamiento. Cuando no comprendemos el funcionamiento de ese proceso interno, podemos imponernos exigencias precipitadas y entorpecer un proceso que estaba muy bien encaminado. Mas cuando comprendemos ese proceso de maduración, podemos cooperar pacientemente con él.

Los pájaros posados en el lago y alrededor representan aquellos pensamientos que no son nuevos, sino que ya se asentaron en nuestra vida emocional y física. Tales pensamientos constituyen una cristalización, condicionando y restringiendo nuestra vida. Cualquier pensamiento es siempre parcial, y sólo uno de tantas posibilidades, y sólo un grado en la escala. La verdad, el amor, la belleza, la justicia son siempre mayores que cualquier pensamiento o teoría. Por eso no debemos estancarnos en nuestra visión actual, sino siempre seguir adelante, buscando renovar nuestros pensamientos y buscando una comprensión todavía más amplia y profunda.

La pausa reflexiva de Hércules representa el silencio meditativo, cuando la mente busca ir más allá de los pensamientos e interpretaciones actuales, abriendo espacio para lo nuevo. Habiendo captado una nueva idea, Hércules usa el sonido para anclarla y dispersar los pensamientos antiguos que no le sirven más. Minerva es la Señora de la Sabiduría, y el toque de los címbalos de oro representa el uso de la palabra para expresar nuevas ideas, una comprensión renovada y un flujo fresco de inspiración. A través del poder creativo del habla, nos recreamos y transformamos nuestros patrones en la vida, sustituyendo lo viejo por lo nuevo.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

18.11.11

Escorpio: humildad e iluminación





Humildad e Iluminación

Por Ricardo Georgini

El trabajo de Hércules vinculado al signo de Escorpio es la destrucción de la hidra de Lerna. Escorpio es un signo de conflictos y luchas, y de profundidad e intensidad. Este trabajo representa la búsqueda de una actitud más clara y abarcante respecto de los desafíos y embates de la vida – lidiando con sus causas ocultas, y no sólo tratando los efectos.

La hidra era una serpiente mostruosa de nueve cabezas. Cuando era atacada, se fortalecía con cada golpe, en vez de debilitarse. Y si una cabeza le era cortada, le crecían otras dos en su lugar. Tal monstruo asqueroso había hecho su morada en el pantano de Lerna y apestado el agua de toda la región, provocando enfermedades y muertes. La tarea de Hércules era eliminar la causa de la contaminación.

En medio de la atmósfera nebulosa del pantano, Hércules buscó en vano a la hidra. Finalmente, encontró algo: una caverna profundamente oscura. Comenzó a tirar flechas llameantes al interior del cubil. La hidra salió furiosa, atacando al héroe. Y Hércules la combatió con coraje, hasta percibir que no lograba progresar en su lucha contra ella. Entonces, se arrodilló y la agarró, irguiéndola bien alto, más allá de la atmósfera del pantano. Expuesta al aire puro y la luz, la hidra no podía vivir, y sus cabezas morían.

La hidra representa los impulsos inferiores y complejos que residen en la caverna oscura del inconsciente y comtaminan la mente, el corazón y la vida humana. Es el conjunto de todos los pensamientos, emociones y deseos excesivos, desequilibrados, mal trabajados. La hidra existe en el interior de cada uno de nosotros, sin excepción, ya que hace parte de la naturaleza humana. Encontrarla y enfrentarla requiere un tremendo coraje, y es un trabajo para el Hércules que también existe en nosotros.

Normalmente, al entrar en contacto con las enseñanzas espirituales, las interpretamos de manera simplista, distorsionada e ilusoria. Naturalmente, lo hacemos sin percibirlo, con mucha dedicación sincera, pero com poca inteligencia espiritual. Así, imaginamos que, en el camino espiritual, deberíamos luego librarnos de todas las tendencias inferiores, todo miedo, rabia, ambición, vanidad, orgullo, etc. Pero lo que sucede, entonces, es que todo eso sólo está escondido en nuestro inconsciente, y continúa contaminando nuestra vida interna y externa.

Uno de los principales requisitos para la iluminación de la conciencia es la humildad, representada por Hércules al arrodillarse. Ella nos permite reconocer que somos como cualquier otro ser humano, sujetos a las mismas fallas, dificultades y limitaciones. Entonces, no pretendemos ser diferentes, especiales o mejores. No fingimos – para nosotros mismos y para los demás – que no tenemos dentro de sí todas las tendencias que son comunes a todos los seres humanos. Así, podemos encarar con naturalidad y madurez lo que quiera que surja dentro de nosotros. Y podemos no luchar contra ello, sino elevar nuestro problema a otro nivel de comprensión.

Un problema no puede ser resuelto a partir del propio nivel en que fue creado. La resolución viene a partir de un nivel más alto. Cuando alcanzamos una perspectiva más elevada – y por lo tanto, más abarcante y comprensiva –, podemos conocer las causas de una situación y entonces cambiar la manera en que lidiamos com ella. Em las alturas de uma mentalidad sabia y amorosa (la luz y el aire puro), podemos comprender que todo lo que existe em nosotros es bueno, en tanto sea mantenido en su justa medida, en su correcto lugar y en su momento apropiado. No hay nada a ser combatido o exterminado dentro de nosotros, sino sólo comprendido y reajustado.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

8.10.11

Libra: moderación y equilibrio




Ricardo Georgini

Moderación y Equilibrio

El trabajo de Hércules relacionado al signo de Libra es la captura del jabalí de Erimanto. Libra es un signo de moderación y energía equilibradora, y este trabajo representa la búsqueda y conquista de esta notable cualidad: equilibrio. Es una cualidad que podría parecer simple o banal; en verdad, es muy difícil de ser alcanzada y requiere elevada sabiduría.

En el Monte Erimanto, un jabalí gigantesco devastaba toda la región. Hércules recibió la tarea de capturar al feroz animal. En el camino a la montaña, el héroe encontró a su amigo Folo, un centauro (mitad hombre, mitad caballo). Hércules olvidó su tarea, y los dos se quedaron conversando y bebiendo. En medio de eso, se inició una lucha con otros centauros, y Hércules acabó matando accidentalmente a su amigo.

Con la tragedia, el héroe recordó su tarea y retornó a ella. Persiguió al jabalí montaña arriba, de modo que huyese siempre hacia lo más alto. Em la cúspide, el jabalí no tenía mucho espacio para esquivar, com lo que Hércules colocó una trampa y luego capturó al animal. Hércules condujo al jabalí montaña abajo asegurando sus patas traseras y empujándolo como una carretilla. En el camino, todos se alegraban y reían ante tal inusitada escena.

En el mito, Hércules representa al alma o Yo Superior. El jabalí salvaje representa nuestra naturaleza inferior: nuestros apetitos, instintos, hábitos, preferencias, deseos. El trabajo consiste en equilibrar estas dos partes de nuestro ser, superior e inferior, y traerlas a un estado de cooperación, cada una desempeñando su debida función. Hércules conduciendo al jabalí representa tal equilibrio y cooperación dentro del propio individuo, de modo que el alma se exprese perfectamente a través del cuerpo.

Esta conquista tiene lugar en lo alto de la montaña. Con su forma triangular, la montaña es un símbolo de la conciencia espiritual. Subir una montaña significa elevar la conciencia. Así, para alcanzar equilibrio y cooperación internos, es preciso buscar una perspectiva superior, más amplia y sabia, que pueda comprender el correcto rol de cada cosa – dentro y fuera de nosotros. Con tal visión exhaustiva, podemos juntar correctamente todas las piezas del rompecabezas de la vida, y componer un todo armonioso.

Los lados opuestos de la montaña están cada vez más próximo uno del otro a medida que subimos. En la cumbre, ya no existen lados, sino sólo un punto de síntesis. Para elevarnos, debemos estar dispuestos a soltar los extremos. Es la moderación la que posibilita la elevación. En el trato con nosotros mismos, con la situaciones de la vida y con otras personas, las actitudes raciales y extremistas producen distanciamiento y separación. Nos apartamos de las personas y la realidad de la vida, y dentro de nosotros mismos las cosas también están desconectadas. La moderación es una apertura para el otro, lo diferente, lo nuevo. Hace posible la expansión y la elevación de la conciencia.

Pero eso tampoco significa ser condescendiente con los otros o nosotros mismos. En el mito, el encuentro de Hércules con Folo representa la búsqueda del placer independientemente del deber. Cuando Hércules quiso agradar al amigo y a sí mismo, el resultado fue el dolor. Tenemos que estar atentos, ya que siempre existe la tentación de hacer aquello que es más fácil y placentero, en vez de aquello que es justo y correcto. Por otro lado, con el cumplimiento del deber, el mito termina en risas y alegría. Cuando hollamos el camino de la moderación, atentos al deber, buscando equilibrio y cooperación, el resultado es una genuina alegría, que se irradia.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

11.9.11

Virgo: comprensión amorosa

Ricardo Georgini


La Comprensión Amorosa

El trabajo de Hércules ligado al signo de Virgo es la toma del cinturón de Hipólita. Virgo es el signo de la recepción, el cuidado y la nutrición, y este trabajo representa la delicada tarea de acoger, al mismo tiempo en que buscamos orientar correctamente todo lo que existe dentro y fuera de nosotros.

Hipólita era la reina de las amazonas, uma comunidad de mujeres guerreras que vivían aisladas de los hombres. Ella recibió de Venus un cinturón, y la tarea de Hércules era obtenerlo. Luego de llegar al reino de las amazonas, el héroe se trabó em lucha com Hipólita. Le arrancó el cinturón, matándola. Sólo entonces percibió que ella no deseaba luchar y le hubiera entregado libremente lo que buscaba.

Desolado ante su error, Hércules regresaba a casa por una pendiente marítima, cuando oyó los gritos de la doncella Hesíone. Um monstruo marino acababa de tragársela. Olvidándose de sí mismo y de su dolor, Hércules se lanzó al mar y nadó hasta el monstruo. Entró por la boca de la criatura y descendió hasta su estómago, tomó a Hesíone con su brazo izquierdo y con la mano derecha usó la espada para abrir la barriga del monstruo y salir de allí. Así, Hércules se redimió de su error anterior. Y sólo así el trabajo fue completado.

Parte de la belleza del mito está en el hecho de que Hércules a veces cometía errores, como nosotros, y tenía que volver atrás y reenderezarse. Venus es la Señora del Amor y la Unidad, y el cinturón del mito es un símbolo de unión. La unión es algo que sucede entre dos, y el verdadero trabajo de Hércules era unirse con Hipólita. Sin embargo no lo comprendió, y buscó obtener la unión, paradójicamente, sin tener en cuenta aquella com quien debería unirse.

Las amazonas representan el lado material de la vida, cuando está disociado del espiritual. Hércules representa al Yo Superior o nuestra esencia espiritual. La meta para los seres humanos es la perfecta sintonía entre la vida material y la vida espiritual. En el camino espiritual, el cuerpo, los hábitos, la familia, el trabajo, el dinero y todo lo demás no deben ser descuidados, anulados o eliminados. Deben ser acogidos y comprendidos a partir de una perspectiva más profunda y amplia. Deben por ende ser amorosamente ajustados para que reflejen los principios y valores espirituales.
   
Toda la espiritualidad tiene que ver con la unión. La palabra “religión” viene de “religar” (lo humano com lo divino). El término oriental “yoga” significa integración o unión. La unión sucede por dentro (entre lo material y lo espiritual en nosotros) y por fuera (entre el yo y los otros, el yo y la colectividad).

Unirse con el outro es también un gran desafío. Tener a otro en cuenta es um gran desafío. Parece simples, pero muchas veces, no comprendemos que el otro es otro, no es como uno. Tiene su propia historia, sus motivaciones, su manera de pensar y de hacer las cosas...tiene su propia misión y contribución. La paz, la justicia y la fraternidad –entre personas y entre pueblos– no pueden ser impuestas unilateralmente; tienen que ser construidas conjuntamente, com la contribución propia de cada uno.

La manera em que Hércules salvó a Hesíone representa el proceso por el cual el espíritu acoge, eleva, redime e ilumina a la materia. Representa también la disposición de ir en dirección al otro, percibirlo, mantenerse a su lado y cooperar con él. En su errónea relación com Hipólita, Hércules buscaba obtener y tomar, pero en su correcta relación com Hesíone, buscó comprender, servir y dar.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

10.8.11

Leo: el pequeño yo y el Yo Superior

Ricardo Georgini



El pequeño yo y el Yo Superior

El trabajo de Hércules relacionado al signo de Leo es la muerte del León de Nemea. Quinto signo del Zodíaco, Leo estimula en los seres humanos la autoconciencia y la autorregencia. Este trabajo representa el descubrimiento de un yo más profundo y el ejercicio de conducirse en la vida a partir de este centro.

Un monstruo terrible, un león enorme y de piel impenetrable por cualquier arma, asolaba la región de Nemea. Sus habitantes estaban atemorizados y no podían vivir y desarrollarse normalmente. Hércules recibió la tarea de eliminar a la fiera. Cuando encontró al león, le disparó flechas, que rebotaban en su piel y caían al suelo. El león se fue aproximando al héroe, rugiendo de modo amedrentador, pero Hércules gritó con igual fuerza, con lo que la fiera se dio a la fuga.

Hércules persiguió al león hasta su guarida, que era una caverna con dos aberturas. El héroe entró por una y atravesó la caverna oscura hasta salir por la abertura del otro lado, sin encontrar a la fiera. El león había salido por la segunda abertura y vuelto a entrar por la primera. Entonces Hércules reunió algunas ramas y bloqueó una entrada, entró por la otra y también la bloqueó. Así, en la oscuridad de la caverna, se enfrentó solo y desarmado al monstruo. Agarró al león por el pescuezo, apretándolo hasta que muriese ahogado. Después usó la garra del propio león para cortar y quitarle la piel, con la que pasó a vestirse.

El león es llamado el rey de la selva y representa el regente interior de cada ser humano: nuestro yo. El yo es como el Sol; es la fuente de luz y conciencia y el centro de nuestra vida psicológica. Una de las principales tareas evolutivas de todo ser humano es desarrollar la autoconciencia, y eso es lo que todos estamos haciendo, lo percibiamos o no, a través de todo lo que buscamos y realizamos en el mundo. 

Cuando hay autoconciencia, el yo puede actuar como el regente interno, armonizando pensamientos, sentimientos, deseos, palabras y acciones, y produciendo una vida de suceso.

Los que aspiran a hollar el sendero espiritual deben estar bien encaminados en el desarrollo de la autoconciencia. No existe la espiritualidad genuina sin autoconciencia. Sin embargo, el largo y arduo trabajo de desarrollar la autoconciencia y fortalecer el yo se hace a través del autocentramiento y el autointerés, y muchas veces lleva a un egoísmo exacerbado, ambición desmedida, orgullo exagerado y vanidad excesiva. Es esa condición la que el león monstruoso del mito representa.

Por detrás del yo que conocemos, existe lo que podríamos llamar un yo más profundo: el Yo Superior, nuestra esencia espiritual. El pequeño yo está caracterizado por un sentido de aislamiento y separación, mas el Yo Superior sabe que es uno con todos y con todo. En el mito, Hércules representa ese Yo Superior, buscando eliminar los excesos del pequeño yo.

El león era invulnerable a cualquier arma, lo que significa que ningún artificio mental, teoría, creencia o técnica podrá solucionar la exacerbación del yo. Las dos entradas de la caverna representan los pensamientos y los sentimientos, y mientras estemos involucrados con ellos, el pequeño yo seguirá engañándonos y jugando con nosotros.

La solución encontrada por Hércules fue la de sofocar al león, impidiéndole respirar el aire que le daba vida. El aire que vivifica al pequeño yo es nuestro interés en nosotros mismos. Así, sofocar el león significa dejar de dar tanta importancia y prestar tanta atención al pequeño yo, con sus defectos y cualidades. La exacerbación del yo es causada por el autointerés y no podrá ser corregida por la preocupación por el autoperfeccionamiento. La solución es el auto-olvido.
Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

10.7.11

Cancer: conciéncia intuitiva

  Ricardo A. Georgini


Cancer
 
"conciéncia intuitiva"

El trabajo de Hércules ligado al signo de Cancer es la captura de la cierva de Cerineia. Cancer está relacionado con nuestras raices en la vida, como el cuerpo, la casa y la família. Este trabajo representa el proceso de hechar raices en lo alto, en el mundo espiritual, para eventualmente dar frutos en lo bajo, el mundo material. El arbol invertido con las raices en los cielos y los frutos en la tierra, es un simbolo del modo de vida espiritual, y este arbol comienza a germinar por el cultivo de la conciéncia intuitiva.

En el Monte Cerineu, vivía una cierva con los cuernos de oro y los cascos de plata. Diana, una diosa cazadora, afirmava que la cierva era suya. Ella cuidaba al animal hasta entonces, y ella le era util. Pero la hermosa cierva también pertenecía al dios-sol Apolo, y Hércules debía llevarla para el templo de dios. Hércules pasó un año entero de un lugar al otro persiguiendo a la cierva, pues ella era muy esquiva, y Diana aún intervenía sutilmente cada vez que él estaba próximo a capturarla. Finalmente, cuando la cierva cansada por la interminable fuga, descansava en los margenes de un lago tranquilo, Hércules se aproximó suavemente y lanzó una flecha que hirió su talón. Así el consiguió capturarla, la colocó sobre sus hombros, junto a su corazón, y la condujo al templo.

La cierva es un animal de constitución delicada; con los cascos de plata y los cuernos de oro del mito, ella representa la conciéncia. La cierva era muy esquiva, y es muy dificil de entender o explicar lo que exactamente es la conciéncia. Pero tal vez baste con decir que la conciéncia es la gran dádiva (don) del ser humano y es aquello que hace de el lo que el es. Ella te permite conocer, aprender, discernir, reflexionar, comprender, escoger. Y es un tremendo desafío hacer todo eso verdaderamente, conscientemente, y no de manera mecánica y superficial.

Diana y Apolo representan dos facetas de la conciéncia. Ellos son hermanos gemelos. Diana era associada a la luna, y la diosa cazadora representa la conciéncia intelectual, siempre en busca de algo. Apolo era el dios-sol, y representa la conciéncia intuitiva, que produce claridad o iluminación. Portanto, llevar la cierva para el templo de Apolo significa cultivar la conciéncia intuitiva, o sea, crear condiciones y oportunidades para que la intución comience a despertar.

Es importante no confundir la intuición con el presentimiento o prevision. La intuición es simplemente la capacidad de la conciéncia de reconocer una verdad. El intelecto apenas analiza si un pensamiento es coherente o no; la intución es la que puede indicar si este pensamiento expresa o no una verdad. Es por el reconocimiento intuitivo, por ejemplo, que una persona aprende los principios éticos y valores universales. Naturalmente, intelecto y intuición deben ir de la mano. La intuición revela las ideas superiores, y es trabajo del intelecto interpretarlas y explicarlas correctamente.

Y ¿como podemos cultivar la conciéncia intuitiva? El mito sugiere: Es preciso mucha perseverancia, pues el proceso es lento (el trabajo llevo un año entero); tenemos que estar atentos a las “artimañas y retrueques” del intelecto (Diana interfería a Hércules); debe haber estabilidad emocional ( un lago tranquilo); y debemos ayudar al proceso usando la flecha del pensamiento claro y certero.

A medida que la conciéncia intuitiva se desarrolla, podemos aprender a reconocer lo que es aprendizaje espiritual genuino y lo que no lo es; podemos aprender a apoyarnos en principios y valores espirituales; podemos descubrir el mundo de las ideas universales como nuestro verdadero faro y puerto seguro; podemos descubrir a la humanidad toda como nuestra familia espiritual, y encontrar en cada ser humano a un auténtico hermano.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

5.6.11

Géminis: la sabiduría del servicio

Ricardo Georgini


Geminis
"la dualidad como unidad en relación"

El trabajo de Hércules relacionado al signo de Géminis es la obtención de las manzanas de oro de las Hespérides. Es un trabajo muy largo, lleno de un rico simbolismo, representando el desafío de traer las elevadas ideas y aspiraciones para la vida práctica, así manifestando así sabiduría.

En el mito, las Hespérides eran tres ninfas que habitaban un jardín secreto, donde crecía un árbol que daba frutos de oro. Hércules recibió la tarea de conseguir tales frutos, pero nadie sabía dónde quedaba el jardín. El héroe inició su búsqueda yendo para el norte, en busca de la ayuda del sabio Nereo. Se encontró muchas veces a Nereo sin reconocerlo, así como tampoco reconoció las pistas que el sabio sutilmente le proporcionó. Luego, Hércules se dirigió al sur y se enfrentó con la serpiente Anteo, invencible cuando estaba en contacto con la tierra. El héroe tuvo que levantarla en vilo y estrangularla en lo alto para alcanzar la victoria y poder proseguir. Entonces fue para el oeste y conoció a Busiris, que afirmaba ser el único portador de la verdad. Hércules le creyó y se convirtió en su seguidor, olvidándose de su búsqueda y perdiendo mucho tiempo. Finalmente recordó y comprendió las palabras de Nereo: “la verdad está dentro de tí”. Así se liberó y retomó la búsqueda de las manzanas de oro.

En seguida, Hércules encontró a Prometeo encadenado a una roca, con buitres comiéndole el hígado. Y de nuevo se olvidó de su búsqueda, pero esta vez para ayudar a alguien que necesitaba socorro. Ahuyentó a los buitres, liberó a Prometeo y cuidó de sus heridas. Y he aquí que Prometeo le indicó la dirección en que debía buscar el jardín. Para el este, por lo tanto, se dirigió Hércules, pero cuando finalmente halló el árbol, vio a Atlas allí próximo, sosteniendo el peso del mundo sobre sus hombros. Y una vez más, Hércules se olvidó de su objeto de deseo y fue a auxiliar a Atlas en su tremenda tarea. Transfirió el peso de los hombros de Atlas a los suyos. Liberado, Atlas y también las Hespérides trajeron las manzanas de oro para Hércules, y así el trabajo fue realizado.

El oro representa el alma, así como la plata representa la personalidad. Un fruto de plata simbolizaría el conocimeinto mental; las manzanas de oro del mito simbolizan la sabiduría espiritual. El fruto es la última cosa producida por el árbol, como resultado de todas las etapas anteriores de su ciclo vital. La sabiduría, semejantemente, debe ser producida por el propio individuo, aprendiendo con sus experiencias en la vida. Sin embargo, el árbol no puede producir el fruto para sí mismo, sino para el mundo. La sabiduría también: existe para ser compartida.

En su búsqueda de la sabiduría, Hércules comienza por el norte, símbolo de su interioridad o subjetividad. El sabio Nereo representa el alma de cada individuo, que le proporciona muchas directrices sutilmente, muchas veces sin que éste las reconozca como tales. En el sur (el mundo externo y concreto), Hércules se enfrenta con la serpiente de los poderes psíquicos y dones espirituales de todo tipo, que atrapan cuando se enfatiza en la apariencia (la tierra o el suelo), en vez de en el significado. En el oeste (el contacto con los otros), Hércules se permitió creer que sólo por formar parte de cierto grupo y seguir cierta autoridad (Busiris) estaría más próximo a la sabiduría.

Pero la única y verdadera autoridad es la sabia voz de la propia conciencia dentro de cada individuo.

Gradualmente, a través de intento y errores, el individuo comprende que nadie puede darle la sabiduría, sino que ella va a florecer en su interior a medida que él procure aliviar el sufrimiento de la humanidad (Prometeo) y cooperar con el trabajo de los Instructores de la humanidad (Atlas). Cuando estamos empeñados en servir, la sabiduría viene como una consecuencia natural.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

8.5.11

Tauro: reorientar los deseos

 Ricardo Georgini

 

Tauro

El trabajo de Hércules asociado al signo de Tauro es la captura del toro de Creta. El signo de Tauro habla del modo en que tratamos con la materia. Todo uso de la materia está motivado por el deseo, sea un deseo egoísta e ignorante o uno altruista e iluminado. Este trabajo de Hércules representa la reorientación de los deseos, de modo que dejen de estar dirigidos exclusivamente para el beneficio individual y pasen a estar dirigidos para un bien mayor, colectivo.

Neptuno (el Señor de los Mares) había regalado al rey de la isla de Creta un toro sagrado. Sin embargo, el rey pretendía sacrificar al animal. La tarea de Hércules era rescatar al toro y llevarlo de la isla al continente, donde estaría a salvo. Para encontrar al animal en aquella isla, Hércules se guió por una luz que brillaba en la frente del toro. Cuando finalmente consigue llegar hasta él, el héroe lo montó como si fuese un caballo y así lo cabalgó, atravesando el mar, hasta el continente.

El toro, con su constitución robusta, representa nuestro cuerpo. Y tal como el toro, el cuerpo es sagrado. Toda materia es, en sí misma, sagrada. Lo que no es sagrado, muchas veces, es el uso que hacemos de la materia y del cuerpo. El problema es que el toro está en la isla, un símbolo de aislamiento y exclusivismo. Este es todo el mal y el verdadero y único pecado: la separatividad. Semejantemente, todo bien y toda virtud pueden ser resumidos como amor, unión y fraternidad. El continente representa eso, la integración de la parte en el todo, la colectividad.

Así, el único problema con respecto a los bienes materiales, el dinero y el cuerpo, con sus apetitos, es que hemos utilizado todo eso para satisfacción de nuestros deseos egoístas. La solución no vendrá maldiciendo a la materia, maltratando al cuerpo o intentando suprimir todo deseo. El toro no debería ser sacrificado, sino rescatado para el continente. Todas las formas materiales y las capacidades del cuerpo deben ser colocadas al servicio de la colectividad. Esto será realizado cuando los deseos sean reorientados para el bien de todos. “Aquello que deseas de bien para tí, procura desearlo igualmente para todos”.

Pero, ¿cómo conseguiremos canalizar de esa manera las fuerzas del deseo? Hércules empieza guiándose por la luz en la frente del toro. Esta luz simboliza un centro de energía localizado entre nuestro entrecejo, llamado chakra frontal. Está relacionado con el corteza frontal, la región del cerebro que es responsable de nuestra capacidad de auto-observarnos, de direccionar nuestra atención adonde queremos y de realizar elecciones conscientes. El primer paso, por lo tanto, es encender esas capacidades, tan propias del ser humano, y procurar observar con alguna imparcialidad las emociones y deseos que se mueven dentro de nosotros. Así nos montamos sobre el toro, y podremos cabalgarlo.

Cuando nos identificamos excesivamente con una emoción o deseo, nos tornamos su víctima, y somos arrastrados a hacer esto o aquello de acuerdo con tales impulsos internos, que nos controlan. Pero cuando nos observamos con desapego e imparcialidad, podemos permanecer internamente libres para escoger qué hacer con nuestras emociones y deseos. Entonces se vuelve posible canalizarlos de manera más sabia y constructiva, para el mayor bien de todos.

El signo de Tauro nos confiere esa cualidad de percepción esclarecida, iluminada, que puede ser aprendida con la experiencia. Gradualmente, a través de las experiencias en medio de la materia, podemos comprendernos mejor a nosotros mismos, y descubrir que todo beneficio individual es ilusorio y temporario, y sólo el bien colectivo es real y permanente.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

8.4.11

Aries: concentración e inofensividad

 Ricardo Georgini



ARIES 
"Surjo y desde la mente rijo"

El trabajo de Hércules que está ligado al signo de Aries es la captura de las yeguas devoradoras de humanos. Aries es el signo de los inicios y los procesos creativos, y este trabajo representa los primeros pasos en el camino espiritual y la necesidad de comenzar por la creación de una nueva mentalidad – más enfocada, comprensiva e inofensiva.

El belicoso rey Diómedes era hijo de Marte (el Señor de la Guerra y regente del signo de Aries) y en su reino criaba yeguas extremadamente salvajes y violentas, que devoraban a los seres humanos. Asolaban toda la comarca y provocaban mucho miedo en la población. Hércules recibió del rey Euristeo la tarea de capturar esas yeguas y llevarlas hasta él. En el reino de Diomedes, Hércules encontró las yeguas sueltas y dispersas por todas partes. Entonces comenzó a movilizarlas, de modo que gradualmente se concentrasen en cierta región. Cuando todas estaban reunidas, el héroe las cercó y ató juntas, y así pudo conducirlas hasta el rey Euristeo para ser domesticadas.

Los caballos simbolizan el pensamiento, que es capaz de transportarnos muy lejos. Los caballos femeninos, o yeguas, representan la fertilidad de la mente, incesantemente creando imágenes, diálogos internos y explicaciones para todo. Las yeguas del mito, salvajes y devoradoras de humanos, son la mente indisciplinada, continuamente generando pensamientos críticos que hieren a las personas. El mito describe la situación habitual de cada uno de nosotros: nuestros pensamientos críticos provocan destrucción a nuestro alrededor y perjudican a aquellos que nos circundan.

Sin embargo, una de las primeras lecciones a ser aprendidas por el aspirante espiritual es la de la inofensividad. Sus pensamientos, palabras y vida deben dejar de ser ofensivos y destructivos, de acuerdo con preconceptos y predilecciones personales, y tornarse creativos y constructivos, de acuerdo con el Plan Divino. A diferencia de lo que tal vez pudiese parecer, la inofensividad (o no violencia) no es una condición pasiva o inocua, sino una actitud dinámica y efectiva. Es una autodisciplina que positivamente se abstiene de criticar y herir. Es un compromiso creativo para ayudar, apoyar y curar – a otros y a nosotros mismos.

El mito no sólo representa cuál es el problema a ser solucionado, sino que también indica cómo hacerlo: concentración. La causa de la dificultad está en el hecho de que las yeguas son salvajes y están sueltas, o sea, la mente no ha sido disciplinada y los pensamientos vagan dispersos. Funcionando así, la mente apenas llega a la superficie de las cosas, y esto es lo que torna posible su postura crítica. Es apenas en la superficie que las cosas parecen más conflictivas y caóticas. Lo mismo que ya nos parece pensamiento profundo, por ser más elaborado, es todavía apenas superficial. En la verdadera profundidad, reinan siempre la belleza, la armonía y la unidad. A través de la meditación, ejercitando el pensamiento concentrado, podemos  acceder a eso.

Es interesante observar que Hércules no intenta paralizar a las yeguas, sino que las reúne y cerca. Por lo tanto, no intenta acallar la mente, sino concentrarla profundamente en algún asunto. La mente está siempre pensando, y eso, por ahora, no podemos cambiarlo – y no lo necesitamos. Pero podemos escoger qué pensar y cómo hacerlo. Esto es meditación: pensamiento consciente.

El inicio en el Sendero espiritual requiere las cualidades conferidas por Aries: mucha energiá y esfuerzo. Estas cualidades deben ser empleadas para desarrollar la concentración, para que podamos verdaderamente comprender – o sea, acceder al sentido mayor por detrás de las apariencias. Así, podremos traer a nuestras vidas cada vez más inofensividad y creatividad espirituales.

Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

7.3.11

Hércules



Ricardo A. Georgini  

 

El camino de Hércules

El mito de los Trabajos de Hércules es una representación simbólica del trabajo humano en busca del autoconocimiento, autotransformación y autotranscendencia. Cada uno de los doce trabajos describe una etapa del desenvolvimiento progresivo del ser humano a lo largo del camino espiritual. Los desafios, las pruevas y luchas enfrentados por Hércules son los mismos que nos confrontan en n uestras vidas diarias, y las soluciones encontradas por él, pueden servir también para nosotros.

Cada trabajo de Hercules está relacionado con un signo del Zodiaco, y aquí tenemos la oportundidad de abordar la astrología de modo diferente a lo habitual. Podemos entender los signos como doce arquetipos, doce cualidades centrales, doce tipos básicos de energía. Todos nosotros estamos en contacto con todas estas doce energías, en mayor o menor medida. Por esto, decir que una persona es ariana o acuariana es una grande simplificación. Todos podemos y debemos aprender a expresar conscientemente todos los doce tipos de energía o cualidades centrales.

En cada trabajo de Hércules, estan representados los desafios y las oportunidades propios del signo que corresponde a aquel trabajo. En cada trabajo, Hércules tendrá una tarea a cumplir, y para hecer esto, tendrá que disciplinar su propia naturaleza, aprender ciertas lecciones y perfeccionar el modo como el expresa las cualidades del aquel signo correspondiente.

El mito cuenta que Hércules era hijo del dios Jupiter y de la mortal Alcmena. Por tanto, su naturaleza era dual: una parte de el era divina, pero la otra parte era humana y mortal. Así, Hércules representa cada uno de nosotros, como la dualidad básica que nos caracteriza: de un lado, possibilidades espirituales, de otro, limitaciones materiales.

Hércules fue educado por los mejores instructores de la época, era versado en todas las ciencias i artes y desarrolló todas sus habilidades. Él aprovechó y aprendió lo que el mundo y la vida le querian ofrecer y enseñar, así que, él estaba apto para trillar genuinamente el camino espiritual. Para trancender lo humano, es preciso antes ser plenamente humano. Se cuenta, que antes, él mató a sus instructores, que es una forma simbólica de decir, que él pasó a apoyarse a si mismo, quedando libre de cualquier autoridad externa.

Después, Hércules se casó y tuvo trés hijos. Esto significa, que dentro de si mismo, él alcanzo la unión con su esencia espiritual o alma. Él pasó a expresar las tres cualidades principales del alma: voluntad o propósito, amor-sabiduría y luz o inteligencía. Mas luego Hércules fue preso por la locura y mató a su esposa e hijos. Aquí está representada una tendencia común entre los principiantes del camino espiritual, que sacrifican indevidamente a todo y a todos para su propio progreso espiritual.

Cuando Hércules se dio cuenta de su error, fue a cosultar el oráculo, que le aconsejó realizar doce trabajos espirituales que el rei Euristeu le mostraría. En este proceso, Hércules enmendaría sus errores, purificaría y redimiría su naturaleza humana, y exaltaría su naturaleza divina y espiriritual.

Antes pero, del inicio de los trabajos, los dioses vinieron a ofrecer a Hércules ciertos presentes. 

Minerva, le ofreció un manto, símbolo de la vocación espiritual, Vulcano dio le un pectoral de oro, símbolo de la fuerza vital que protege. Neptuno, le alcanzo una pareja de caballos, símbolo de la sensibilidad y la imaginación. Mercurio, le presento una espada, símbolo de la mente, con su capcidad de separar lo real de lo irreal. Apolo le dio un arco y una flecha, símbolo de la intención espiritual y la percepción intuitiva. Estos son los requisitos para trillar el camino espiritual.

En los proximos meses, la columna “Astrología del Alma” abordará cada uno de los trabajos.
                                                                                                                      
                                                                                                                         
Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

21.5.09

Hércules en Tauro





TAURO 
La potencia del deseo

El trabajo de Hércules correspondiente al signo de Tauro es el segundo trabajo de la serie luego del fracaso inicial de Aries y de acuerdo a la Ley el proceso que ha comenzado en el plano mental pero ahora el impulso del pensamiento debe ser seguido por la potencia energetizadora del deseo.

El mito señala que Rey Minos, poseía un toro sagrado que guardaba en la isla de Creta. Euristeo mandó a buscar a Hércules y le dijo que era necesario capturar al toro y traerlo desde la isla a la tierra firme. No fueron dadas instrucciones de cómo debía ser ejecutado esto, y todo lo que Hércules sabía era que el toro era sagrado, que había nacido del mar, y que su destino era ser ofrecido en sacrificio a Minos. Hércules, viajó allí y buscó por toda la isla, persiguiendo al toro de lugar en lugar hasta que por último lo acorraló. Entonces, se nos relata, que él condujo al toro como si fuera un caballo, al otro lado de la isla y a través de las aguas que separaban a Creta de la tierra firme, y así lo trajo a la ciudad de los cíclopes. Estos cíclopes eran seres peculiares de quienes se afirmaba que poseían sólo un ojo colocado en el medio de la frente. Eran gobernados por tres figuras sobresalientes, cuyos nombres eran Brontes, que significa trueno, Steropes, que significa relámpago, y Arges, que significa actividad remolineante. Cuando Hércules llegó con el toro a las puertas de la ciudad, se encontró con los tres cíclopes, quienes recibieron al toro sagrado y se hicieron cargo de él. 

Si comenzamos el análisis de la historia, hay que advertir que el Rey Minos, dueño del toro sagrado, también poseía el laberinto en el cual vivía el Minotauro, y el laberinto ha sido siempre el símbolo de la gran ilusión. Creta esta separada de la tierra firme, y la ilusión y el aturdimiento son características del yo separado, pero no del alma en su propio plano, donde las realidades del grupo y las verdades universales constituyen su reino. El toro, para Hércules, simboliza el deseo animal, y los muchos aspectos del deseo en el mundo de la forma, que en su totalidad, constituye la gran ilusión. El discípulo, como Hércules, es una unidad separada, dividida de la tierra firme, el símbolo del grupo, por el mundo de la ilusión, y el laberinto en el cual él vive. El toro del deseo y también su expresión externa, el sexo, tiene que ser asido y dominado y perseguido de un lugar a otro en la vida del yo separado, hasta que llegue el momento en que el aspirante pueda hacer lo que Hércules logró hacer: cabalgar al toro. 

Montar un animal en los mitos antiguos, significa control. El toro no es matado, es montado y guiado, bajo el poder del hombre. El desafío consiste en seguir el ejemplo de Hércules y conducir al toro del deseo a la tierra firme, donde, en el Templo de Dios, lo entregará al cuidado de los Cíclopes que fueron los primitivos iniciados, teniendo el único ojo acerca del cual hemos estado hablando, el ojo de Shiva, el ojo del Toro en la constelación de Tauro. Pues Hércules mismo no fue sólo el discípulo, sino que fue, en su naturaleza inferior, el toro, y en su naturaleza superior los Cíclopes.

Cuando el toro del deseo ha sido entregado a los Cíclopes, al iniciado de un solo ojo, que es él mismo, el alma, los tres aspectos divinos, empezarán a manifestarse: Brontes, Steroptes y Arges guardarán al toro sagrado, y Hércules, el discípulo, no tendrá más ninguna responsabilidad. Brontes es el símbolo del primer aspecto de Dios, el padre que habló y es el sonido creador. Steroptes significa relámpago o luz, y es el segundo aspecto, el alma. Arges significa actividad remolineante, el tercer aspecto de la deidad, expresándose en la intensa actividad de la vida en el plano físico. Estos aspectos divinos constituyen el factor controlador y una vez que ellos han logrado la posesión del toro sagrado, el problema de Hércules está resuelto.

También es interesante observar que Tauro controla el cuello y la glándula tiroides, la región donde debe emanar la actividad creadora del hombre que se encuentra en el Sendero, debiendo controlar el método de la palabra como forma de expresión. Esto es resultado de la transferencia de energía sexual una vez que se ha controlado el llamado toro del deseo. La característica visión otorgada por este signo debe ser materializada por el trabajo creador y demostrada efectivamente por las pruebas en el signo opuesto de Escorpio.


LOGOS – Grupo de Investigacion en Astrologia Esoterica
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