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Los tres niveles del horóscopo

23.6.13

Regente esoterico de CANCER









Cáncer


En los tres signos de agua podemos observar el recorrido simbólico de la manifestación, Cáncer es el principio, el poder activo del nacimiento de un río, Escorpión es el curso de este río, donde el poder activo del primer impulso experimenta los “altibajos” del camino, y Piscis es el final, donde el río se apacigua mezclándose con la grandeza del océano o la totalidad.

Cáncer es la primera agua creadora a través de la cual las Almas vienen a la manifestación con una forma física bien definida. La unión de Aries (mente-idea), Tauro (deseo-sustancia) y Géminis (cuerpo etérico-comunicación) nos lleva necesariamente a Cáncer: los tres condensados en un cuerpo.

La síntesis del pasado reencarna a través de Cáncer y esta síntesis en el cuerpo humano es lo que esotericamente llamamos pitris lunares o cuerpo inferior. Astrológicamente, el patrón Lunar en una carta astral marca el principio raiz de un nacimiento; la infancia con su primeros impulsos nos da mucha información sobre las primeras actitudes (positivas o negativas) sobre las cuales el Alma deberá procurar ser y evolucionar.

Recordad, que la conciencia mayor siempre contiene la menor, por tanto las inercias básicas, pulsiones, apegos, tendencias, limitaciones, sueños, o desventajas simbolizados por la Luna, son la “materia prima” para que la potente, pasional y activa energía solar pueda adquirir experiencia de un yo personal. Mas tarde, cuando por necesidad, la energía personalista del signo solar sea reconducida hacia el signo ascendente, la fuerzas lunares podrán ser receptivas a las cualidades del Alma (armonía, comprensión confianza) y, gracias a su asimilación interna, estas mismas fuerzas podrán expresar una personalidad o actividad mas altruista; el mundo exterior siempre es la contra-parte del mundo interior.

En la parte receptiva femenina de la noche, el Misterio puede ejercer su sutil influencia en la Materia, para que cuando salga la Luz, esta, (la materia), pueda mostrar su nobleza.


Luna

La Luna puede ser entendida como “la mente emocional”, aquel patrón psíquico capaz de generar inercias en el cuerpo eterico-fisico. “Ella” es la reacción reflejo, el primer pronto del niño mostrado por su madre y primera herramienta de contacto con el mundo que lo rodea. Ya de mas maduro, el patrón Lunar tiene una relación directa con Saturno y aquellos pensamientos – emociones que “no sabemos porque razón” se nos repiten condicionando de forma compulsiva nuestras reacciones frente a los circunstancias que nos rodean. Como ya sabemos estas dificultades deben ser comprendidas como una oportunidad.

Por ser Cancer el primer signo de agua donde las Almas vienen a la Vida, el primer impulso o “infancia” Lunar muestran en este signo su razón de ser o dignidad. Toda personalidad muy condicionada por estas fuerzas se mostrará apegada a sus sentimientos mas básicos y espontáneos, a su pasado, niñez, familia, amigos, país …, y debido al apego, todo ello será susceptible de generar exceso de sensibilidad, dependencia o espejismo; pero también, una persona con un Cancer o Luna fuertes, podrá mostrar un patrón psíquico “noble”, de gran capacidad empática, familiar, acogedor, sensible, evocador, y receptivo a los mundos espirituales, cuando esto ocurre debemos pensar que el regente esotérico, Neptuno, esta haciendo acto de presencia.




Neptuno

Neptuno es el Dios de las Aguas, y como tal es el dueño de las emociones – sentimientos; El, transmite la tan necesaria energía del VI Rayo, la Devoción, aquel poder que nos da la motivación para ser activamente amorosos. En el cuerpo humano su poder reside en el plexo solar y la buena utilización de sus energías, por parte de la conciencia, le ofrece al ser humano la capacidad de “andar sobre la aguas”.

En el logro del dominio de las emociones el hombre/mujer dan el primer paso para aprender a ofrecer un servicio Amoroso cada vez mas constante y dirigido por la Voluntad.

Neptuno, cuando la personalidad está bien sujeta por el Alma, puede tener una relación directa con la intuición; la Devoción - Amorosa del VI Rayo de Neptuno es receptiva, por afinidad, al 2 plano intuitivo de Sabiduría - Amorosa, de ahí, que Júpiter, el representante del II Rayo esté exaltado en Cáncer. La “fluida emoción” neptuniana es la levadura a través de la cual el principio crístico sintetiza o hace concreto su servicio; una intuición siempre es una motivación real. Ejemplos sobresalientes de esta relación son los que mantuvo Jesús con Cristo, Arjuna con Krisna, o los nobles Místicos con el Amado.

No esta de mas decir, que en los Nuevos Tiempos que “corren” hay que tener también muy presentes a los poderes mentales cósmicos (Urano) o mentales concretos (Venus), hace ya tiempo que el proceso evolutivo de la humanidad demanda razonamientos nuevos y mas concretos sobre lo que antaño se llamo “el misterio del amor divino”. Con el tiempo corazón - mente, o ciencia - religión serán una unidad.




La frase clave:


Para una conciencia demasiado personal la frase es: “que el aislamiento sea la regla y sin embargo que la multitud exista”; para el Alma es:


“construyo una casa iluminada y moro en ella”

Si comparamos las dos frases, sabiendo que hacen referencia a un signo de agua (emoción), podemos pensar que la palabra clave es apego. En la primera el exceso de apego genera el aislamiento o la necesidad de autodefensa y a la misma vez dependencia de los demás sean quienes sean (multitud). En la primera frase existe una dualidad, en la segunda esta desaparece, solo existe la capacidad de estar solo en la conciencia. El desapego ofrece soledad comprensiva, la independencia discernimiento correcto, así la “propia casa” puede ser construida y en su Luz : una invitación para compartir.







Rayos:


Los libros esotéricos nos dicen que Cáncer y Capricornio son las dos puertas que traen las Almas a la reencarnación, por tanto en estos signos están muy presentes la Organización Vital de la materia (VII Rayo) para su aplicación Practica e Inteligente (III Rayo) a la necesidades de la conciencia que reencarna.


El VI Rayo de Devoción a través de Neptuno y el IV Rayo de Armonía en el Conflicto a través de la Luna ofrecen en Cáncer las condiciones necesarias para que el Alma reencarnada comprenda el poder del plexo solar como punto de anclaje del psiquismo inferior y el mundo material.



El caballo es uno de los grandes simbolos del VI Rayo. La fidelidad es su gran haber.
 


David C.M.