Los tres niveles del horóscopo

26.2.10

Piscis y el oficio de salvar


Por Martín Dieser


Una palabra que define muy bien la cualidad expresada por Piscis es “salvación”. La misma se encuentra íntimamente vinculada a la frase esotérica que describe el camino ascendente del signo: “Retorno a la Casa del Padre, y retornando, salvo”. Vemos allí dos pensamientos entrelazados, como los dos peces que simbolizan la energía pisciana: por un lado el camino hacia lo superior, y por otro el apego a lo inferior, este último transmutándose oportunamente en magnetismo espiritual y atrayendo hacia la meta común a quienes se hallen kármicamente ligados al Salvador, sea éste un discípulo, un iniciado o la humanidad toda que se reorienta hacia la luz.

Piscis tiene un vínculo muy particular con el 1º rayo de Voluntad o Poder, también llamado el rayo de síntesis. En cierto sentido, la salvación puede ser entendida como un proceso de síntesis, siempre considerada en función de un interés omniabarcante, y de allí que el rayo superior expresado a través de Piscis sea el 2º de Amor-Sabiduría. En este caso el 2º rayo sería la totalidad y el 1º el medio a través del cual esa totalidad se transforma en una verdad consciente.

Para llevar a cabo esa tarea de salvación, lo primero es fomentar la aspiración hacia lo superior, y de allí que Neptuno rija a Piscis a nivel exotérico. Sin embargo, podríamos decir que al menos para sus últimas etapas el 1º rayo es imprescindible, dado que provee a la energía del signo de un mecanismo liberador. Esa función instrumental se halla simbolizada en la presencia de Plutón, un planeta de 1º rayo que es regente jerárquico y esotérico del signo, es decir que opera como forma de expresión en los planos más elevados.

Tengamos en mente entonces este lazo entre la salvación espiritualmente comprendida y el signo de Piscis, en especial cuando el mismo ocupa un lugar prominente en el horóscopo que se considere. De alguna y otra manera Piscis rescata, eleva y salva, si bien naturalmente el desarrollo espiritual del ser involucrado tendrá mucho que ver con la calidad de ese servicio.

Aquí vale recordar la interrelación con los demás signos, ya que cíclicamente la persona experimenta bajo uno u otro, de manera que el Plan se va desarrollando en etapas graduales y de acuerdo a la Ley de Causa y Efecto. En el caso de Piscis tenemos un eslabón más en esa cadena: todo Salvador posee un campo de acción, y tanto su amplitud como su pureza y efectividad estarán dados por la sabiduría adquirida a través de los restantes signos; Piscis aportará lo suyo y sobre todo cerrará un ciclo, con efectos que van desde lo estrictamente personal hasta la influencia planetaria causada por el retorno a la casa del Padre por parte de los Grandes Seres que ha dado la humanidad. Por ello el Tibetano lo denomina un signo de culminación.

De todos modos el proceso, más allá de su profundidad, podría verse como similar, ya que siempre la gran llave que abre las puertas de la liberación está en el corazón. Es la comprensión de la meta a la cual se aspira, la profunda conciencia del sentido subyacente en nuestros vínculos con el entorno que nos rodea y nuevamente la renovada visión del lugar en dónde se origina todo, a dónde sabemos que nos llevará todo el esfuerzo realizado. Eso explica algo más por qué el 2º rayo se expresa mediante este signo.

En ese sentido, todo acto de amor, de comprensión, es una pequeña salvación, que culmina cuando entendemos acabadamente su sentido, y para llegar a tal realización es necesario llevar a cabo una síntesis y extraer la cualidad, rescatar la materia iluminada para tenerla en serena expectación junto a nosotros.


A tal fin Plutón juega su parte, porque provee del mecanismo a través del cual es posible “comprimir un significado en una espiral decreciente, hacerla un punto y liberar la esencia por su ápice”. Este acto de síntesis final acarrea la muerte, que como se trasluce aquí y según sostiene el esoterismo no es sino la revelación en la vida y el nacimiento a vivencias superiores.

Es por eso que se dice que Piscis es uno de los signos de la muerte, precisamente porque conduce a través del amor a la fusión plena y por ende al agotamiento de la misión que tenía la forma. Para conferir esa muerte tenemos al regente de 1º rayo, Plutón. Asimismo es probable que allí tengamos revelada una dimensión del estrecho vínculo existente entre los Chohanes del 1º y 2º rayo, al menos simbólicamente expresado en la afirmación de que uno tiene su casa cerca de la del otro.

Esa fuerte presencia de la energía o fuerza de atracción nos da también una pauta de los efectos producidos por Piscis en la vida de la personalidad. En efecto, recordemos el aporte y el proceso de adquisición de cualidades que se va dando en los restantes signos de Zodíaco, y sobre todo tengamos en cuenta que así como la gran función de Piscis es unir, abstraer y salvar, esto podrá manifestarse con diferente éxito según la polarización sea astral, mental o búdica. Siempre el efecto será disolvente y esencialmente magnético, aunque la atracción tendrá lugar en el plano astral, el mental o el búdico, según el caso, sugiriendo que el oficio de Salvador tiene muchas aristas y puede entenderse siempre a la vista de una escalera de perfección, en un sentido misterioso con el Salvador “por encima” englobando a sus hermanos de abajo. La mente es fundamental en este proceso, en lo que concierne a la humanidad, pero su desarrollo vendría más bien de la influencia de otros signos. Sí en cambio podríamos entender a Piscis como un promotor del paulatino pasaje de la mente intelectual a la intuitiva.

Digamos finalmente que esa noción de atracción, comprensión, síntesis y muerte nos habla de la compasión y la fraternidad, de la paciencia y a la vez la aceptación del Propósito, ya que podemos entender cómo en distintas escalas se aguarda a que “el último cansado peregrino llegue al Hogar”; esa espera no es ciega o emocional, sino que nace de una profunda sabiduría y del acabado conocimiento del Plan por parte de Quienes inspiran a la humanidad a ser más inclusiva y a salvar a los reinos de la naturaleza por los cuales es responsable, salvándose así a sí misma.

1 comentario:

  1. Anónimo18:22

    Los Peces - La Virgen

    La imaginación sensible de Piscis, nutre el fruto interno de la madre Virgen, virgen porque todo aquello que es alimentado en el interior de una conciencia nunca jamas podrá ser "violado", así pues, la imaginación flexible del Pez (Agua), penetra la conciencia constructora de Virgo (tierra), y la nutre de aquel calor alegre que toda creación necesita.

    Un abrazo

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