Los tres niveles del horóscopo

23.4.10

Tauro, Deseo y Voluntad

Por Ricardo Georgini


El tema principal del signo de Tauro podría ser descripto como el uso de la materia. Normalmente, un ser humano permanece en medio de la materia como víctima, siendo arrastrado de un lado al otro por variados deseos, y así enfrenta múltiples experiencias. A medida que aprende de ellas y alcanza la claridad, el ser humano comienza a conducirse con mayor libertad en su vida, movido por la voluntad consciente. En esta gradual evolución del deseo a la voluntad, Tauro contribuye con su energía iluminadora, y en el mes astrológico del Toro (este año desde el 20 de abril al 20 de mayo) tal energía se encuentra especialmente activa.

Habitualmente no distinguimos entre deseo y voluntad, y usamos estas dos palabras indiscriminadamente. No obstante, deseo y voluntad son bastante diferentes, y dicha diferencia es fundamental en el signo de Tauro.

El deseo es la fuerza que nos liga a la materia, surge por el contacto con las cosas externas y nos impele a ir en dirección a ellas, procurando experimentarlas. La principal fuerza motivadora en nuestras vidas personales es el deseo, consciente o inconsciente. Es lo que motiva todos nuestros pensamientos, opiniones, emociones, palabras y actos. Puede ser ambición por bienes materiales o posición social, puede ser deseo de ser amado o de ser feliz, puede ser ansia de paz, salvación, conocimiento, de hacer el bien, mas siempre es la misma fuerza, de uno u otro modo.

Es el deseo el que incentiva el desarrollo del ser humano. Al empeñarse en realizar sus deseos en el mundo, el individuo desenvuelve sus potencialidades y perfecciona sus capacidades. Asimismo, mejora gradualmente su mente, su naturaleza emocional y su cuerpo.

El deseo lleva al individuo a vivenciar una enorme variedad de experiencias en el mundo. Tales experiencias son el sustrato a partir del cual el ser produce conocimiento (no estamos tratando aquí del mero conocimiento teórico sino del vivencial). Gradualmente, como resultado de las experiencias y aprendizajes, el ser humano llega a conocer las cosas como realmente son y se conoce a sí mismo como esencialmente es. En este conocimiento de su propia esencia, entra en contacto con la voluntad.

La voluntad es la energía que nos permite expresar nuestra verdadera naturaleza en medio de la materia. El deseo procura obtener o experimentar algo, mientras que la voluntad trata de manifestar o expresar algo – manifestar una cualidad, un valor, una idea. Por lo tanto, el deseo tiene implícito un sentido de carencia, de necesidad, de incompletitud, en tanto que la voluntad trae junto un sentido de integridad, de plenitud y de desbordamiento. Esta es y siempre fue la verdadera naturaleza de nuestro ser, mas sólo llegamos a comprender esto cuando alcanzamos conocimiento e iluminación a través de la experiencia en el mundo material.

El conocimiento de nuestro verdadero ser revela también otras cualidades: amor, sabiduría, buena voluntad, alegría, etc. Y trae la comprensión de que todos somos uno y un Propósito mayor atraviesa las vidas de todos nosotros. De tal manera, un individuo se llama al servicio, impregnando la voluntad para conducir su vida de acuerdo con este Propósito mayor.

Año tras año, cíclicamente, en el mes de Tauro somos invitados a aprovechar nuestras experiencias para obtener mayor conocimiento y claridad, y avanzar así en dirección a la voluntad consciente.

4 comentarios:

  1. Debo añadir que el castellano no posee un verbo que determine que un acto es "voluntario" como sucede con idiomas mas antiguos como el valenciano o el catalan. En ellos existe el verbo "voler".

    Es una muy buena deduccion lo descripto sobre el "deseo" para mi ligado a la Luna, a la memoria y a los habitos y la voluntad, ligada al potencial creativo, al sol y a la capacidad del hombre de "liberarse" de los "dioses" (impulsos) planetarios.
    Debemos agregar a ellos la "Necesidad", relacionada a los aspectos del mundo "fisico"... el cuerpo fisico plantea "necesidades inapelables".

    Dependiendo logicamente de las convicciones religiosas podemos afirmar que la tradicion que sustenta que los seres humanos fueron creados a la "imagen y semejanza del creador"... poseen esa semejanza en la capacidad de desarrollar el potencial creador de la voluntad.
    En eso consistiria el "sentido" de la vida.
    Los "impulsos" o planetas, centrados alrededor de la Voluntad, nos apartarian de los "erraticos" movimientos de la existencia cotidiana.
    Esta especulacion, nos lleva bastante mas lejos sin duda...

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  2. Sí, interesante que la Luna gira alrededor de un planeta y no al revés...y aún en ese caso existe un ritmo, el ritmo de la forma, el cual debe ser naturalmente armonizado con el del alma.
    Una cosa interesante que remarca el artículo de Ricardo es el hecho de que la voluntad es verdad, y por lo tanto tiene una cercanía y una claridad que no tiene el deseo, como vos remarcabas.
    En ese sentido, el estado de Europa y América tal vez no sea lo suficientemente elevado como para concebir una voluntad en acción, y de ahí la carencia de un verbo, no? Eso de todos modos es más simbólico que fáctico.

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  3. Anónimo06:37

    Amigos del blog
    Tauro y escorpio, forma el eje de posesión, a los tres niveles, fisico, astral y mental, cosas emociones y ideas, tanto mias ( Tauro ), como suyas ( escorpio ).
    La voluntad indudablemente nos llega a la Tierra a través de su regente ( Tauro )tanto del discipulo como Jerarquico que es Vulcano,( 1er Rayo ) donde se deben unificar los dos cuernos de Tauro ( dualidad ) en una unidad superior. Y el regente ortodoxo Venus apoya esa busqueda de unidad con su 5to rayo indagador.
    Un saludo.
    antonio Moreno.

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  4. Muy linda reflexión Antonio, e interesante que detrás de Tauro esté el 4º rayo, que justamente tiende a unificar "horizontalmente", a través de esos regentes.
    Por lo que proponés, los regentes tienden a servir al signo en planos específicos, físico, astral y mental. Es una buena forma de trabajarlo; algunos dicen igual que el jerárquico recién actúa en el búdico, o sea cuando el ser puede tener atisbos de ese nivel de conciencia.

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