Por Ricardo Georgini
El trabajo de Hércules que está ligado al signo de Aries es la captura de las yeguas devoradoras de humanos. Aries es el signo de los inicios y los procesos creativos, y este trabajo representa los primeros pasos en el camino espiritual y la necesidad de comenzar por la creación de una nueva mentalidad – más enfocada, comprensiva e inofensiva.
El belicoso rey Diómedes era hijo de Marte (el Señor de la Guerra y regente del signo de Aries) y en su reino criaba yeguas extremadamente salvajes y violentas, que devoraban a los seres humanos. Asolaban toda la comarca y provocaban mucho miedo en la población. Hércules recibió del rey Euristeo la tarea de capturar esas yeguas y llevarlas hasta él. En el reino de Diomedes, Hércules encontró las yeguas sueltas y dispersas por todas partes. Entonces comenzó a movilizarlas, de modo que gradualmente se concentrasen en cierta región. Cuando todas estaban reunidas, el héroe las cercó y ató juntas, y así pudo conducirlas hasta el rey Euristeo para ser domesticadas.
Los caballos simbolizan el pensamiento, que es capaz de transportarnos muy lejos. Los caballos femeninos, o yeguas, representan la fertilidad de la mente, incesantemente creando imágenes, diálogos internos y explicaciones para todo. Las yeguas del mito, salvajes y devoradoras de humanos, son la mente indisciplinada, continuamente generando pensamientos críticos que hieren a las personas. El mito describe la situación habitual de cada uno de nosotros: nuestros pensamientos críticos provocan destrucción a nuestro alrededor y perjudican a aquellos que nos circundan.
Sin embargo, una de las primeras lecciones a ser aprendidas por el aspirante espiritual es la de la inofensividad. Sus pensamientos, palabras y vida deben dejar de ser ofensivos y destructivos, de acuerdo con preconceptos y predilecciones personales, y tornarse creativos y constructivos, de acuerdo con el Plan Divino. A diferencia de lo que tal vez pudiese parecer, la inofensividad (o no violencia) no es una condición pasiva o inocua, sino una actitud dinámica y efectiva. Es una autodisciplina que positivamente se abstiene de criticar y herir. Es un compromiso creativo para ayudar, apoyar y curar – a otros y a nosotros mismos.
El mito no sólo representa cuál es el problema a ser solucionado, sino que también indica cómo hacerlo: concentración. La causa de la dificultad está en el hecho de que las yeguas son salvajes y están sueltas, o sea, la mente no ha sido disciplinada y los pensamientos vagan dispersos. Funcionando así, la mente apenas llega a la superficie de las cosas, y esto es lo que torna posible su postura crítica. Es apenas en la superficie que las cosas parecen más conflictivas y caóticas. Lo mismo que ya nos parece pensamiento profundo, por ser más elaborado, es todavía apenas superficial. En la verdadera profundidad, reinan siempre la belleza, la armonía y la unidad. A través de la meditación, ejercitando el pensamiento concentrado, podemos acceder a eso.
Es interesante observar que Hércules no intenta paralizar a las yeguas, sino que las reúne y cerca. Por lo tanto, no intenta acallar la mente, sino concentrarla profundamente en algún asunto. La mente está siempre pensando, y eso, por ahora, no podemos cambiarlo – y no lo necesitamos. Pero podemos escoger qué pensar y cómo hacerlo. Esto es meditación: pensamiento consciente.
El inicio en el Sendero espiritual requiere las cualidades conferidas por Aries: mucha energiá y esfuerzo. Estas cualidades deben ser empleadas para desarrollar la concentración, para que podamos verdaderamente comprender – o sea, acceder al sentido mayor por detrás de las apariencias. Así, podremos traer a nuestras vidas cada vez más inofensividad y creatividad espirituales.
Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br
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