Los tres niveles del horóscopo

8.4.11

Aries: concentración e inofensividad

 Por Ricardo Georgini
El trabajo de Hércules que está ligado al signo de Aries es la captura de las yeguas devoradoras de humanos. Aries es el signo de los inicios y los procesos creativos, y este trabajo representa los primeros pasos en el camino espiritual y la necesidad de comenzar por la creación de una nueva mentalidad – más enfocada, comprensiva e inofensiva.
El belicoso rey Diómedes era hijo de Marte (el Señor de la Guerra y regente del signo de Aries) y en su reino criaba yeguas extremadamente salvajes y violentas, que devoraban a los seres humanos. Asolaban toda la comarca y provocaban mucho miedo en la población. Hércules recibió del rey Euristeo la tarea de capturar esas yeguas y llevarlas hasta él. En el reino de Diomedes, Hércules encontró las yeguas sueltas y dispersas por todas partes. Entonces comenzó a movilizarlas, de modo que gradualmente se concentrasen en cierta región. Cuando todas estaban reunidas, el héroe las cercó y ató juntas, y así pudo conducirlas hasta el rey Euristeo para ser domesticadas.
Los caballos simbolizan el pensamiento, que es capaz de transportarnos muy lejos. Los caballos femeninos, o yeguas, representan la fertilidad de la mente, incesantemente creando imágenes, diálogos internos y explicaciones para todo. Las yeguas del mito, salvajes y devoradoras de humanos, son la mente indisciplinada, continuamente generando pensamientos críticos que hieren a las personas. El mito describe la situación habitual de cada uno de nosotros: nuestros pensamientos críticos provocan destrucción a nuestro alrededor y perjudican a aquellos que nos circundan.
Sin embargo, una de las primeras lecciones a ser aprendidas por el aspirante espiritual es la de la inofensividad. Sus pensamientos, palabras y vida deben dejar de ser ofensivos y destructivos, de acuerdo con preconceptos y predilecciones personales, y tornarse creativos y constructivos, de acuerdo con el Plan Divino. A diferencia de lo que tal vez pudiese parecer, la inofensividad (o no violencia) no es una condición pasiva o inocua, sino una actitud dinámica y efectiva. Es una autodisciplina que positivamente se abstiene de criticar y herir. Es un compromiso creativo para ayudar, apoyar y curar – a otros y a nosotros mismos.
El mito no sólo representa cuál es el problema a ser solucionado, sino que también indica cómo hacerlo: concentración. La causa de la dificultad está en el hecho de que las yeguas son salvajes y están sueltas, o sea, la mente no ha sido disciplinada y los pensamientos vagan dispersos. Funcionando así, la mente apenas llega a la superficie de las cosas, y esto es lo que torna posible su postura crítica. Es apenas en la superficie que las cosas parecen más conflictivas y caóticas. Lo mismo que ya nos parece pensamiento profundo, por ser más elaborado, es todavía apenas superficial. En la verdadera profundidad, reinan siempre la belleza, la armonía y la unidad. A través de la meditación, ejercitando el pensamiento concentrado, podemos  acceder a eso.
Es interesante observar que Hércules no intenta paralizar a las yeguas, sino que las reúne y cerca. Por lo tanto, no intenta acallar la mente, sino concentrarla profundamente en algún asunto. La mente está siempre pensando, y eso, por ahora, no podemos cambiarlo – y no lo necesitamos. Pero podemos escoger qué pensar y cómo hacerlo. Esto es meditación: pensamiento consciente.
El inicio en el Sendero espiritual requiere las cualidades conferidas por Aries: mucha energiá y esfuerzo. Estas cualidades deben ser empleadas para desarrollar la concentración, para que podamos verdaderamente comprender – o sea, acceder al sentido mayor por detrás de las apariencias. Así, podremos traer a nuestras vidas cada vez más inofensividad y creatividad espirituales.
Ricardo A. Georgini
ricardogeorgini@yahoo.com.br

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