.

Los tres niveles del horóscopo

23.8.10

Luna Llena en Virgo


Por Joanna García
Realmente esta Lunación es importante y como la lógica indica, es coherente con los tiempos intensos que están sucediendo en el planeta y en la consciencia de la humanidad.
El Ascendente en el signo de Acuario, incide con fuerza en la apertura y el equilibrio de los derechos humanos, en el “sentir y vibrar” con el sentido grupal, con la ampliación de la consciencia.
Plutón al igual que Neptuno y Urano actúan a nivel de reforma y despertar de esa consciencia, por tanto el aspecto mencionado se une a todos los movimientos que en diversos niveles está causando Plutón en Capricornio. Estructuras financieras, políticas, religiosas….todas ellas están siendo sacudidas por una de las fuerzas más profundas y subterráneas de nuestro Sistema Solar. Es algo  que estamos viendo en el día a día, en diarios, noticias y TV.
Plutón aparentemente no es un Planeta sagrado y sin embargo su trabajo está directamente relacionado con la evolución del Alma, ya que al afectar a esa consciencia grupal, por efecto vibracional inevitablemente cada ser humano se ve afectado, reacciona y decide.
Por tanto toda acción individual debería ser mínima aún cuando es posible, que personas que tengan varios planetas en Capricornio o en Cáncer si se vean afectados por la retirada o desaparición de efectos o afectos a los que están tan aferrados, que dificultan su evolución.
Observemos los aspectos de Plutón.
Cuadratura a Urano   =      Rebeldía ante lo que limita los derechos humanos. Entrega de energías para conseguir la paz y la apertura de una nueva cultura.
Cuadratura a Saturno =    Energía dedica a una Ley justa y al derribo de todo lo que coarta y usa el Poder como herramienta para debilitar y abusar de los más débiles. El sentido de justicia de Saturno unido a Plutón.
Ambos son denominados los Señores del Karma y su energía coincide y ayuda a los aspectos que fluyen ahora en el Firmamento.
Cuadratura a Júpiter  =     Forzosa revisión de otro tipo de Ley. La Ley que protege, que pone al descubierto todo lo que está impidiendo el sentido de justicia que está por encima de la humana. Desarraigo y caída de todo lo que impide que fluya en la relación del desarrollo del Alma, como la imposición de religiones dogmáticas que atentan a través del temor o la crueldad a la humanada. Júpiter actúa cuando Saturno indica que la problemática ya ha sido comprendida.
Plutón forma un aspecto armonioso con la Luna y un magnífico Trígono con el Sol. Esto último es muy importante, ya que podemos hacer una comparación sencilla. Los aspectos negativos entre Planetas son como una bofetada entre hermanos, se acaba disculpando y el efecto pasa. Un aspecto conflictivo con el Sol, es atacar al Padre. Por lo tanto ese aspecto es de gran ayuda.
Sería conveniente que individualmente, comprendiésemos a qué nos estamos aferrando. Pueden ser relaciones agónicas, empleos que nos hacen sentir humillados pero a los que cedemos por temor a lo que será el futuro, apego a una posición determinada etc.
La Casa en la cual se sitúa la lunación, nos orienta para observar con la mayor sencillez posible cuál de esas situaciones u otras nos afectan.
Plutón no es delicado, no es su misión. Él arranca tan sólo lo que no nos es necesario, pero el problema que solemos tener, es cómo nos aferramos a afectos y situaciones que creemos que son nuestra propiedad o que forman parte de nuestro personal sentido de identidad.
Virgo y Piscis tocan un eje intensamente importante esté en donde esté en nuestro tema natal. Es nuestra capacidad de discernimiento, de vocación, el cuidado del templo que significa nuestro cuerpo, la capacidad mental de servir y de proteger y Piscis es la fusión total de todo lo que nos pertenece entregándolo a los demás. Perder para ganarlo todo. Continuar en una octava superior lo que Virgo, representa entre otras muchas cosas.
Que nuestro sentido de grupalidad y la pequeña cuota que cada uno tenemos como servicio, se alimente e ilumine con la Luz de este Plenilunio.
Desde el corazón.
Joanna

Virgo: la humanidad está encinta

Por Ricardo Georgini
El signo de Virgo representa el desenvolvimiento de la conciencia espiritual a través de la experiencia material. Simbólicamente, el espíritu es el padre universal y la materia, la madre universal. En su relación mutua nace el hijo, que es la conciencia. Éste es el sublime mensaje de Virgo: la conciencia, la sabiduría y el amor están en gestación en el útero de la materia, del espacio y del tiempo. 
Espíritu y materia son como los dos lados de la misma moneda: son opuestos, pero no oponentes. En verdad, uno no puede existir sin el otro. Las características de ambos es que son polos recíprocos: ella es concreta, él abstracto; ella es restringida, él ilimitado; ella es efímera, él eterno. Mas no se repelen ni compiten entre sí. Por el contrario, se atraen, se completan y se precisan uno al otro.
Existe un proceso evolutivo que se desarrolla en nuestro universo, y en él espíritu y materia tienen cada uno un rol que desempeñar. El espíritu es causa de toda vida y conciencia; la materia proporciona el campo donde tal vida y conciencia pueden surgir y desenvolverse. La materia es la vela y el espíritu es la llama; la luz resultante es la conciencia.
La materia es la mentora de la conciencia. Durante la gestación, la madre oculta al hijo en su vientre, protegiendo y nutriéndolo. Del mismo modo, la materia encubre la conciencia espiritual en sus formas, proporcionándole aquello que necesita para su gradual crecimiento. Así, lenta pero incesablemente, la conciencia se va expandiendo y tornándose cada vez más amplia e inclusiva, más amorosa y sabia. Es a través de la existencia material que se desenvuelve la conciencia espiritual. Es a través del contacto con el alma que florece el amor. Es a través de las experiencias que es forjada la sabiduría. Mientras tanto, en los estadios iniciales de la gestación, la conciencia permanece latente y sólo se ve la forma material. El amor y la sabiduría aún no se han demostrado, y a su ausencia la llamamos miedo, egoísmo, separatividad e ignorancia.
La influencia de Virgo nos estimula a estar atentos al lado espiritual de todas las cosas, todos los acontecimientos y todas las personas. Todo ser tiene en sí una esencia espiritual, potencialmente amorosa y sabia. Cuando comprendemos esto, podemos ir más allá del desagrado superficial por las imperfecciones del otro y cooperar con su esencia espiritual. Podemos nutrir, con nuestra actitud, esta esencia inmanente, ayudándolo a volverse todo lo que puede llegar a ser.
Todo acontecimiento, individual o colectivo, también tiene un sentido espiritual, una lección a ser aprendida, y es parte de un propósito mayor. Al observar la actual situación mundial, podrá parecer que la humanidad está enferma. En realidad, la humanidad está encinta, más las evidencias de ese embarazo pueden ser confundidas con síntomas de alguna enfermedad. Vivimos tiempos de gran tumulto mundial, porque estamos pasando por transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales mucho más profundas. A través de todo eso se está gestando una nueva conciencia, una nueva cultura y civilización: más responsable, justa, igualitaria y fraterna.
Del 23 de agosto al 22 de septiembre de este año, las energías virginianas estarán abundantemente disponibles para proteger, nutrir y fortalecer toda forma de conciencia espiritual. Es un mes oportuno percibir el amor y la sabiduría que se encuentran por detrás de todas las cosas, y así colaborar para que ellas finalmente puedan venir a la luz.

21.8.10

Alma - Personalidad


Por David Castro M.
En los textos esotéricos y también en poemas de clara tendencia mística, se puede leer que la obligación (anhelo para los místicos) de todo buen discípulo es lograr la integración entre el Alma y la Personalidad.
La personalidad es una fuerza que consta de tres fuerzas menores, la llamada tríada inferior: físico, emocional – sensorio y mente inferior,  todas ellas si están unidas hacen un personalidad, fuerte, con un cuerpo emocional y mental que se expresa con fuerza en el plano físico. 
Es evidente que en el mundo, no todas las personalidades son así, ya que hay muchas de ellas que adolecen de la “debilidad” o el “exceso” de alguna de estas tres fuerzas. Por ejemplo se puede dar el caso de una personalidad emocional y sensiblemente muy fuerte pero de una mente débil y que por tanto muchas veces malinterpretará sus capacidades de “sentir”, llegando incluso a padecer en su cuerpo físico el erróneo resultado de su “mal pensar”. Esta persona estará totalmente supeditada a su fuerte cuerpo emocional y deberá a aprender y llevar a la práctica el significado de las palabras discriminación y discernimiento, logrando con su aprendizaje un mayor nivel de concentración emocional positiva y bien dirigida, y por tanto una expresión física mas armónica.
¿Pero qué papel juega el Alma en estos procesos de integración de la tríada inferior en un todo llamado Personalidad?
En los libros de Alice Bailey, se nos dice a menudo, que el Alma es el hijo o aspecto Amor de la divinidad. Esto es así porque al Alma la sitúan entre la Personalidad y el Espíritu, también llamado Voluntad de Dios, mostrando con su capacidad flexible y amorosa la unión entre el Espíritu y la Materia.
También se nos dice que un Alma empieza a relacionarse con la personalidad, cuando está en el camino de retorno, es decir como en la parábola del hijo pródigo, cuando el hijo decide volver al padre, es cuando existe la posibilidad de tal relación, antes sólo existe la necesidad de saciar nuestra tríada inferior o vivir intensamente lo material; algo por otra parte correcto (según el grado de evolución) ya que todos los cuerpos deben ser vividos y desarrollados en su plenitud.
Pero cuando una personalidad empieza a flaquear, y ya no siente atracción por ciertos aspectos de la vida sino más bien está saciada, aborrecida, triste o impotente, es entonces cuando el Alma puede jugar su papel. Por tanto es en este estado “crítico” donde el Alma encuentra su oportunidad de vincularse al mundo físico a través de su “herramienta”, la personalidad, y a través de ella ejercer su trabajo: expresar el Espíritu o el Plan de Dios para con la Humanidad.
El Alma entonces da muestras de alivio a través de su poderosa energía: Amor incondicional, y procura hacer contacto con las fuerzas inferiores según sea la cualidad de éstas. Es decir si el “hijo pródigo” en cuestión tiene un cuerpo emocional fuerte procurará hacer contacto a través del Corazón, convirtiendo a la personalidad en una fuerza mística. Si, en cambió su cuerpo mas sano es el mental procurará hacer contacto a través de la Mente Abstracta, convirtiendo al afectado en un buen Esotérico.
Todos estos procesos son necesarios  para la evolución de cualquier Alma, y así en muchas vidas se dará preponderancia a la emoción-Corazón y en otras a la mente – Voluntad, pero es la culminación  y fusión de ambos lo que lleva  al Alma a ser un perfecto Maestro de Sabiduría.
Qué es la Sabiduría sino la unión de la Voluntad y el Amor, mente y corazón.
Por tanto observémonos, y adquiramos conocimiento a través de nuestra parte de la personalidad más poderosa pero sin olvidar nunca la parte más débil, ya que seguramente ella es la piedra angular de nuestra correcta expresión en el plano físico.
Dejar al Alma hacer su trabajo es algo que nos vincula con la palabra aceptación, a partir de ahí observar qué cualidad de rayo (recomiendo leer las páginas 137-142 de Psicología Esotérica II de Alice Bailey – el Tibetano y el artículo de Martín Dieser “Siete pensamientos simiente sobre los Siete Rayos...” publicado en abril) nos domina y cual es su orientación, transformando con esta actitud el Karma en Oportunidad.
Un abrazo

15.8.10

Despidiendo a Leo

Por Joanna García
Por diversos motivos esa intensidad forma parte de todas las vidas que decidimos colaborar naciendo con un nuevo ciclo de vida, en el último siglo.
Hechos importante suceden y éstos, no pueden ser comprendidos si la mirada no se eleva, si el ser interior no acepta como algo tan real como el respirar, que existe un Plan. Ya de por si, en la última parte de todo siglo, al igual que si la vida hiciese un balance, suceden acontecimientos bruscos y  dolorosos; se consiguen descubrimientos o somos receptivos a nuevas verdades. Todo ello, conforma una etapa de crisis, de tensión, que lleva al despertar del ser humano, y consigue que ese estado, se traspase genéticamente como herencia necesaria, a las almas que posteriormente toman forma física a través nuestro.
En este pasado siglo y en forma lenta,  la Energía de Piscis ha terminado como Era, aún cuando seguirán naciendo almas con un fuerte sentido de ese Signo. Al mismo tiempo y en la forma de un Zodíaco mayor cuya duración es de 25.000 años también en el signo de Piscis concluye, dejando una intensa impregnación que llevó en su última fase al fanatismo y distorsión del principio Amor y Servicio que son las connotaciones de dicho Signo.
La entrada de la Era de Acuario con un arquetipo tan aparentemente diferente, tensiona más las energías que estamos recibiendo y precisamente viviendo el Signo de Leo nos podemos aproximar un poco más a la comprensión de todo ello.
Cáncer consiguió que la conciencia masiva, creara el necesario sentido de protección; esa conciencia de masa da paso en Leo al principio de la determinación del pequeño yo, de su personalidad, para ser consciente después de una totalidad mayor, al mismo tiempo que lo sigue siendo  de si mismo.
Con la mayor elevación posible, intentemos comprender la importancia que el arquetipo de Leo tiene por su sentido de purificación, transmutación, comunicación y propio dominio. Los nativos de Leo o con Ascendente en dicho Signo, poseen la oportunidad de fomentar en bien de todos, el espíritu de universalidad y de intercambio y quienes no tengamos en nuestro equipo esas energías, podemos trabajar profundamente en ellas, ya que la importancia intrínseca, más allá del signo en particular, es que la Era de Acuario forma en el Universo, “en el cual vivimos, respiramos y tenemos nuestro ser”  una oposición con Leo.
Es más necesario que nunca, para poder vivir con serenidad los acontecimientos que se sucederán en nuestro mundo, comprender e integrar ambos conceptos, el Yo seguro de si mismo con sentido total de Amor que ayuda y contribuye a que el sector de humanidad que está en su entorno, adquiera esa seguridad, ya que así vamos a respetar el todo y no tendremos que hundir o humillar a otros, porque no necesitamos actuar  de esa manera para sentirnos fuertes, llevándolo después a la integración del sentido de Universalidad de Acuario.
El Fuego Solar a través de Leo ayuda intensamente según el nivel conseguido por cada uno de nosotros, ya sea a alejar los espejismos e ilusiones mundanas que nos distraen del propósito o a los obstáculos en el luchar de la vida diaria que se convierten en experiencias que nos desaniman. De todo ello se encarga el Morador del Umbral siempre alimentado por los múltiples temores que como humanidad sentimos.
Leo  -  Acuario  forma ahora un eje que no fue nunca tan importante. Fuego = Espiritualidad.  Aire = Comunicación. Creatividad, espiritualidad y comunicación, son los grandes dones que tenemos, que han sido puestos a nuestro alcance. Cada cual sabemos cómo llevar a cabo ese propósito Acuariano.
Esta semana tuve el regalo de acudir a la exposición de Carme Solé, precisamente del Signo de Leo y vi una forma impresionante de comunicar y de alertar; miradas infinitas llenas de preguntas, no de reproches; dignidad en miradas de niños carentes de casi todo. Diminutos aviones en grupos colocados sobre el techo te hacen ser conscientes de las causas. Objetos que se relacionan con la educación o la nota tierna de una figura de oso que acuna entre sus brazos a un infante, sugiriendo la esperanza. Esta es por ejemplo, una combinación de la universalidad del Signo de Leo, unido al sentimiento intenso de servicio y amor de Virgo en el Ascendente.
El sol, el agua, alimentos ligeros, todo ello hace una labor magnífica en nuestro átomo astral ligado al signo de Leo y motiva la voluntad. Ese proceso, nos lleva hacia Virgo con unos procesos mentales llenos de intuición y devoción.
Desde el corazón,
Joanna

10.8.10

Leo: la conciencia y el Todo

Por Martín Dieser
La energía de Leo es la de la identidad espiritual, la del punto en un centro que abarca a todos los puntos. Es el fuego solar, el fuego del corazón, que otorga un apoyo “en el tiempo” para que el ser despliegue el Plan que lo inspira.
Ya hemos dicho en otra ocasión que el Sol rige a Leo, y que esto no sería así para otros reinos de la naturaleza; conciencia para el hombre es sensibilidad “despierta” al no yo, al menos en las primeras etapas, y es correcto que sea así: a fin de que el alma se desenvuelva en todo su potencial, es necesario un receptáculo conscientemente refinado y adaptado a su energía; el trabajo en la forma debe acompañar al del yo superior, y trabajo bajo Cáncer simboliza esa preparación previa.
En todo caso, la energía de Leo es la que permite ese maravilloso estado que es el de la percepción de sí mismo. Como dicen los libros, “todos los seres son, pero sólo el hombre sabe que es”. Para generar esta percepción individual es imprescindible la separación, que el ser tenga la capacidad para diferenciarse del resto, y esa energía viene aportada por el Quinto Rayo de Conocimiento Concreto (llamado en el Tratado de los Siete Rayos “La Espada Divisora”), que por esa razón se expresa mediante Leo. Esto puede o no manifestarse en los rayos de la persona; si no lo hace la energía puede que esté cumpliendo una función más interna, mas no por ello estará ausente.
A su vez, íntimamente vinculada a la separación está la afirmación del ser, que así como se percibe diferente se conoce como una potencia, como un ente generador de causas, como el amo de su propia vida. Esta es la energía del Primer Rayo de Voluntad o Poder, que también se expresa por medio de Leo. Es por ello que en cierto sentido la energía de Leo rige a los gobernantes del mundo, porque su actividad tiene mucho que ver con el ejercicio de la autoridad, que (dicho sea de paso) de acuerdo a los planteos más aceptados requiere el consentimiento del pueblo.
Valga una reflexión sobre la democracia y la representación: puede verse cómo la igualdad y la fraternidad, la comprensión y el respeto simbolizados por la democracia constituyen la base sobre la cual se erige un verdadero gobierno, que en cierto sentido es la cabeza de la sociedad y está constantemente recibiendo demandas de aquélla. Se aprecia aquí un juego de rayos: el 2º de Amor – Sabiduría está simbolizado por la democracia y sus cualidades de bondad y búsqueda horizontal de decisiones; siempre el 2º es la base del 1º, que sintetiza esa energía atraída hasta convertirla en un punto con sólo lo esencial. 
En este caso, el gobierno es la síntesis de las deliberaciones del pueblo, y así como la autoridad espiritual se sustenta en el amor y la comprensión, así la democracia es la base espiritual de los cargos representativos de gobierno. Es por eso que El Tibetano, en El Destino de las Naciones, dice que la energía de la Jerarquía de Maestros se encuentra detrás de la democracia, y la de Shamballa, que es su síntesis, está detrás de las figuras del rey o el dictador.
En todo caso, el período influenciado por Leo es muy propicio para indagar interiormente acerca de los orígenes de la autoridad, de la convicción que mana de la verdad interior, del conocimiento de sí mismo. Otro factor ligado a esa condición la identidad espiritual: todo ser humano tiene un centro de conciencia, un punto a partir del cual se integra al mundo e interactúa con él. Al comienzo, ese centro es el Sol físico, desplegando energía de 2º rayo, y el ser cree que es el centro del universo, que todo depende y gira en torno a él.
A medida que avanza la evolución, se va tomando gradualmente conciencia de la interrelación con el mundo, pero aún se mantiene ese estado que en Astrología Esotérica se describe como “aquel que permanece solo”, es decir, la percepción del yo propio y el ajeno en las cuestiones diarias.
Lo interesante de esto es que lo anterior no sería el último peldaño en la evolución de la conciencia. A medida que el alma gana en control y revela su poder, se va pasando a la motivación espiritual, a la sensación del yo separado pero a la vez a la colaboración y entrega para los demás, lo cual pone en acción una energía opuesta. La identidad espiritual se mantiene, al tiempo que la fortaleza del yo aparece como el paso previo imprescindible para ulteriores expansiones de conciencia. Esto ocupa largo tiempo.
Sobreviene luego una condición en la que realmente se pueden entender las palabras “Yo soy ése y ése soy yo”, lema esotérico del signo. 
El sentido del yo de la personalidad vinculada al alma es muy particular: el discípulo no ve individuos, ve energía y Plan, ve la conciencia una y no las partes, la unidad que subyace en la diversidad de la forma; no cree ser uno, ES uno, respira unidad y así se expresa en los tres mundos, siendo por eso tan potentes y duraderos los efectos que produce; es la energía del Amor de Dios en acción. El creer que la unificación llegará por medio de una anulación del yo, o que se producirá una misteriosa fusión con las acciones de otros, es una deformación (y un peligro) en el sentido opuesto al que mencionaba.
En realidad, y como bien sabe quien ha recorrido el Sendero con sinceridad y dedicación a los demás, la conciencia no tiene una forma tan cerrada como la que conocemos. El sentido del yo se mantiene, a la vez que la energía que expresa se comparte, confluye activamente con la Gran Energía que es el Plan de Dios. Es la conciencia del Todo devenido punto; como dice Vicente Beltrán Anglada, “no es la gota en el mar, sino el mar en la gota”.
La creencia de que la conciencia ocupa un lugar es de por sí una ilusión de la mente humana, pero mucho mayor es la ilusión de creer que cada conciencia ocupa un lugar separado a la otra. Podría entenderse mejor lo dicho si se hace una analogía con la figura de un círculo concéntrico: a medida que se llega al centro, muchas vidas pasan a compartir un “espacio” común. Ese espacio común, ese vacío creador en el que se vive y sobre el cual se pasa a afirmar la conciencia es un conjunto de energías cuya forma mental es el Ashrama, y en el centro se encuentra el Sol Central Espiritual, simbolizado por el Maestro. En una escala menor, cada uno de nosotros es parte de esa conciencia grupal, y ello es la base oculta de la telepatía, si bien no tiene por qué funcionar tan explícitamente y suele manifestarse como inspiración, recepción de ideas, etc.
Esa conciencia común es la base espiritual del principio de fraternidad, que sólo puede entenderse si se lo considera desde el alma y no desde la materia, donde somos tan diferentes. Ello es también la razón por la cual el trabajo espiritual puede ser realizado en grupo, porque coincide la fuente de inspiración y es la misma energía la que nos atraviesa a todos; por la misma razón un discípulo puede llevar a cabo una parte del Plan y otro continuarla en el plano físico, por ejemplo; cada uno desde su estado de conciencia, y todos necesarios.
Otra reflexión que se extrae acerca de la regencia del Sol es sobre la unión con la conciencia ajena: a menudo se busca el acercamiento a través de la palabra, el convencimiento, el énfasis, etc. Aquí resulta útil observar al Sol, que por su gravedad, su concentración o su atención logra atraer a lo que le circunda. En tal sentido, podría decirse que una buena manera de acercarse a la conciencia de otro es profundizando en ese nivel antes que haciendo esfuerzos del yo; la atención basada en el amor, sobre uno mismo y sobre los demás, pero siempre teniendo en cuenta el destino común que es el de la unidad de la vida, es la manera más sencilla y profunda de llegar al otro.
Leo nos proporciona entonces un ciclo donde es más fácil llevar hacia adentro la conciencia, otorgarle más profundidad y reforzar la identidad, para así ofrecer al alma un yo firme y valioso para prestar servicio; es además, como se señalaba, un ciclo para comprender en toda su profundidad el significado y las potencialidades de la fraternidad espiritual.